Yo digo… Mal vestidos y hambrientos

Arturo Brooks

Este martes, Gordon Brown, el ex primer ministro de Reino Unido y actual embajador de la Organización Mundial de la Salud para la financiación del organismo, publicó una cruda denuncia sobre la situación que se vive en su país. “Esta es la peor pobreza que he visto”, dijo refiriéndose a las penurias que padecen millones de británicos.
“Los padres que no pueden pagar sus facturas de calefacción ahora recurren a mantas, sábanas, fundas y bolsas de dormir para sus hijos como la protección más barata disponible contra las frías noches de invierno. Todo porque, por muy prudente que sean en sus gastos, las familias no tienen dinero para afrontar las tarifas del gas y la electricidad, es una respuesta del siglo XVIII a pesar de que existe una solución del siglo XXI”, escribió Brown.
El ex primer ministro dijo que en “todo mi tiempo en la política nunca había sido testigo de tanta pobreza y penurias”. Contó que en Kirkcaldy y Cowdenbeath, los distritos en el que creció y al que representó durante 32 años, “hay más niños que nunca yendo a la escuela mal vestidos y hambrientos; madres desesperadas que caen en manos de usureros; y problemas de salud mental que aumentan con escasa asistencia del Servicio Nacional de Salud (NHS) para hacer frente”.



Estado de bienestar, out!

El artículo publicado ayer en el periódico The Guardian resultó un cachetazo en el rostro para la clase dirigente que se comporta como si ignorase lo que ocurre en condados de todo el país: “Esta es la pobreza en su peor forma humillante y degradante. Incluso antes de que suba el precio de la energía en abril, escucho historias que pensé que nunca escucharía en 2022: de niños que revisan obsesivamente el medidor de electricidad cuando se despiertan con un frío glacial; de familias que solo pueden encender la calefacción durante dos horas al día y usar linternas por la noche en lugar de gastar en luz eléctrica; y de madres incapaces de ocultar sus lágrimas cuando no pueden proporcionar a sus hijos ni ropa y zapatos de invierno ni calor básico”.
Para Gordon Brown, la red de seguridad del estado de bienestar se ha “desgarrado” en Gran Bretaña. Ilustró su afirmación con un hecho reciente, cuando una organización benéfica encontró a tres niños durmiendo en el suelo debajo de una sola manta con signos de hipotermia. “Los bancos de alimentos ahora están ayudando a un río de madres que no pueden pagar el gas de sus cocinas para darles a sus hijos comida caliente, ni siquiera una vez a la semana”, agregó.
Casi 4 millones de familias británicas están atrasadas con el pago de sus facturas. La semana pasada, gracias a la ayuda de Amazon y otras empresas, algunas ONG’s adquirieron ropa de cama y los distribuyeron en las zonas más desfavorecidas, pero ahora, cuando se han acabado y la necesidad sigue aumentando, han hecho llamamientos públicos, que más bien parecen súplicas, a las textiles que producen ropa de cama y prendas de abrigo para que les donen cualquier excedente.

Crisis de ayer y de hoy

“Es hora de poner fin a la locura económica de permitir, al mismo tiempo, aumentos de impuestos, aumentos de precios de los alimentos, aumento de las facturas de calefacción y de los alquileres. Y todo ese mientras se recortan beneficios sociales: el golpe cuádruple llevará a las familias que ya están en apuros, al límite de la subsistencia”, sentenció Brown.
Más aún, pidió a los ministros y políticos que “despierten al dolor que ya se siente en lugares que es poco probable que visiten alguna vez, y al sufrimiento de personas que tal vez nunca vean; porque ningún gobierno puede justificar las privaciones adicionales que se imponen a millones de sus ciudadanos”.
Tal vez todo esto tenga mucho más que ver con los conflictos internacionales y la guerra que se ubica en Ucrania de lo que pensamos. Los recursos naturales y la energía (y las hipótesis de conflictos derivadas), son la verdadera razón de la existencia de la OTAN, cuya razón de ser se extinguió en 1990.
Como bien lo definió Gordon Brown, las guerras terminan, pero la pobreza continúa desgarradora y cruelmente día tras día. Mientras tanto, “los líderes están imponiendo -a sabiendas- dificultades que no experimentarán ellos mismos, sobre aquellos que ya son demasiado pobres y no pueden proteger a sus familias. No se debe permitir que ningún gobierno se salga con la suya”.