Yo digo… Intentando entender a Milei (Primera Parte)

Por Juan J. Giani

1.
El triunfo de la Libertad Avanza no es un hecho ni insólito, ni extraño, ni inesperado. Desde el inicio de la pandemia sólo dos oficialismos nacionales en el mundo han podido reelegir (Francia y Paraguay). Es evidente que los efectos sociales, culturales y económicos de ese acontecimiento extraordinario han impactado decisiva y negativamente en la percepción que la ciudadanía tiene de sus gobiernos.



2.
Desde el punto de vista antropológico, la pandemia resituó el valor de la Libertad. Largos meses de encierro y restricciones (de especial incidencia en los jóvenes) brindaron potencial simbólico a una apelación que caló fuertemente en un sector relevante de la sociedad.

3.
A ello se sumó una guerra territorial de impacto mundial en precios, y en el caso de la Argentina una fortísima sequía que deterioró todos los indicadores económico-sociales. Los precios internacionales de transporte, alimentos y energía llevaron a la inflación mundial más alta en 40 años, sólo que en Argentina partimos del 54% que dejó como herencia la administración de Mauricio Macri.

4.
El megaendeudamiento contraído por la gestión de Cambiemos no solo diseñó una macro extremadamente frágil, sino que impidió tomar préstamos (como lo hicieron todas las naciones en el marco del colapso) para paliar las penurias de la pandemia. Un déficit fiscal del 7% PBI financiado con emisión monetaria tuvo finalmente impacto inflacionario.

5.
Era prácticamente un milagro que un gobierno con tres dígitos de inflación, caída de la actividad y del poder adquisitivo del salario pudiese triunfar en una elección. Sociólogos de la Universidad de Cambridge y antropólogos de la Universidad de Lovaina hubiesen viajado para estudiar el caso.

6.
Eso no implica desconocer los errores propios del oficialismo, que se grafican en un hecho contundente. Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner hace tiempo que no se hablan. Resultan impropios aquí argumentos del estilo “yo no fui escuchada” o “tuvimos diferencias de criterios”. Perón decía que el arte de la conducción “es un todo de ejecución”. Se trata justamente entonces de conducir no lo homogéneo sino lo diverso. La construcción política del Frente de Todos fue un fracaso.

7.
En este contexto, el desempeño de la fórmula Massa-Rossi fue digno y encomiable, con una campaña cohesionada y bien organizada. Cuanto mejor hubiese sido esta gestión si hubiese respetado esa cohesión en las tareas de gobierno. A su vez fue encomiable el esfuerzo y la entrega de la militancia procurando revertir un escenario objetivamente muy adverso.

8.
En toda América Latina pugnan últimamente dos grandes coaliciones, una del centro a la izquierda y otra del centro a la derecha, con resultados variables según el momento y según el país. La dimensión económica-social es importante, pero entran en colisión además sistemas de valores y visiones del mundo. Pensar al Estado como eje vertebrador de la dignidad social o como estorbo de “debe dejar paso a la lógica ordenadora del mercado”. Los pueblos optan, y cuando lo hacen en un sentido que nos disgusta es un reduccionismo ver eso como síntoma de una supuesta colonización mediática o digital de las subjetividades.

9.
Es obvio que a la coalición triunfante la encabezó un candidato enojoso y extravagante, pero que funcionó como oportuno catalizador de un conjunto de insatisfacciones acumuladas en estos años plenos de dificultades. Milei terminó operando como lo que en filosofía llamamos “significante vacío”. Una superficie de inscripción que expresa mucho y nada al mismo tiempo, o, mejor dicho, una representación que contiene demandas que entre sí pueden ser incluso antitéticas.

10.
Como ya fue indicado, esta era una elección donde la oposición llevaba claramente las de ganar. Sólo que la fuerza de centroderecha que parecía en principio destinada a batir al oficialismo presentó una imagen deplorable. Una lucha interna fraticida, un programa que se anunciaba como la mera repetición de la fallida experiencia del 2015 y una candidata mediocre e inepta para el cargo que se postulaba. Puesto de otra forma: un gobierno deteriorado y una oposición tradicional lamentable invitaban al surgimiento de un fenómeno transgresor.

11.
Esto no es una rareza argentina. Dos países fundamentales del continente como Estados Unidos y Brasil tuvieron como presidentes a figuras ideológicamente similares a Javier Milei. No son idénticos por supuesto (Trump por ejemplo tiene planteos más proteccionistas e industrialistas), pero comparten una cruzada paranoica y ridícula contra lo que llaman el “marxismo cultural” (que incluye la ideología de género, los derechos de las minorías sexuales, el feminismo o la despenalización del aborto).