Yo digo… Horas finales para la definición del calendario electoral entrerriano

Por Mariano Osuna

Hoy vence el plazo para que el gobernador Gustavo Bordet elija la opción de desdoblamiento de los comicios provinciales. En paralelo, cerró el padrón provisorio, según el calendario fijado por la Justicia Electoral Nacional.
El mandatario entrerriano debe resolver la separación o la simultaneidad de las votaciones. Como explicó LA CALLE en columnas anteriores, la primera opción en la oficina estelar de Casa Gris siempre fue el desacople del calendario electoral, aunque en los últimos días esa alternativa perdió peso. Aquella determinación estaba sustentada en la provincialización del debate proselitista, en un contexto de incertidumbre económica y de discusión interna en el Frente de Todos a nivel nacional. Una radiografía de lo ocurrido en 2019, cuando las votaciones no fueron conjuntas.
Con ese horizonte, en diciembre pasado, el Poder Legislativo provincial, con apoyo de los diputados y senadores que responden al precandidato opositor, Rogelio Frigerio, sancionó una reforma electoral, para favorecer la postergación del cronograma local. También para permitir la espera de los resultados del desempeño de Sergio Massa en el gabinete, del factor Cristina Fernández de Kirchner, del propio ordenamiento de la coalición gobernante y del impacto de ese trayecto en el humor social. La economía, especialmente el devenir de los precios y de la distribución de los ingresos, eran la columna vertebral de la oportunidad de unificar los comicios.
Cuatro meses después, no hubo mutaciones significativas en las incógnitas planteadas antes de las modificaciones de las fechas, que fijaron las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para el 30 de julio y las elecciones generales para el 24 de septiembre. El endeudamiento, la sequía, la guerra entre Rusia y Ucrania, y la inflación, transformaron las expectativas originales, aunque nunca descartaron la opción de votaciones concomitantes. Incluso, fomentaron otros elementos de análisis, vinculados a las configuraciones políticas y sociales en la provincia.
Ese contexto nacional ratificaba, en principio, la idea de provincialización de la discusión, aunque la evaluación de otros factores significativos, equilibraron la balanza y complejizaron la decisión de Bordet. Allí emergieron fundamentos vinculados al rol del propio Gobernador como postulante al Congreso nacional, a que en una lista con candidaturas presidenciales la categoría por el sillón de Casa Gris quedaría desdibujado, a la propia interna de los presidenciables de Juntos por el Cambio para un apoyo unánime en un escenario conjunto y a las consecuencias del factor Milei. En ese grupo de evaluación, además debe considerarse que en un desenlace de derrotas, con elecciones simultáneas, se amortiguan las responsabilidades, por los daños colaterales de la polarización nacional.
Las únicas certezas, en el último día para la definición sobre el cronograma electoral, son el rechazo a la reforma de la Carta Orgánica del Partido Justicialista (PJ) y la negativa a la incorporación de minorías. Esa decisión estuvo enmarcada en otra idea original de Bordet, respaldada por el grueso de intendentes peronistas, que es la elección de una lista oficial, bendecida por Casa Gris, que no inhabilite la participación de otras fórmulas, pero deje claro su favoritismo.
Ese lugar era para el intendente de Paraná, Adán Bahl, que ya buscó esa candidatura en 2015, pero terminó siendo compañero de fórmula del actual Gobernador. Allí también, en su radar más cercano, siempre estuvo la vicegobernadora Laura Stratta y el funcionario nacional Juan Bahillo. Por fuera de ese circuito, se fueron sumando otros nombres, como los intendentes de Concordia, Enrique Cresto, y de Gualeguaychú, Martín Piaggio. Luego que finalice la jornada de este jueves, el próximo paso es otra resolución sobre las reglas de juego: ¿internas inevitables o libertad de internas abiertas? El anuncio del Mandatario de su candidato oficial descarta la segunda hipótesis, promovida por diferentes sectores del peronismo entrerriano, sobre una contienda con dos o tres nombres fuertes, sin el favoritismo de la estructura gubernamental y del partido. Si Bahl acepta ser candidato en cualquier circunstancia, con esquema desdoblado o conjunto, y con competencia interna, es posible que Cresto no decline su postulación. Las ventajas y desventajas, y especialmente los efectos, de una interna sin igualdad de condiciones, se verán en la posteridad.
El peronismo local también espera la clarificación del camino de renovación de autoridades del PJ, que fue convocada para el próximo 25 de junio. Serán 12 horas decisivas para el ordenamiento del escenario electoral en la provincia, mientras el sendero de los comicios nacionales comienza a desandarse, con el reciente cierre del padrón provisorio, del martes pasado, que será confirmado el 5 de mayo.