Yo digo… Ciencias y humanidades en la secundaria

David Bueno

Uno de los principales objetivos de la educación superior, tanto en las universidades como en las instituciones de formación profesional, es la especialización profesional. Para alcanzar este objetivo, los sistemas educativos en gran parte del mundo, especialmente en la escuela secundaria, tienden a centrarse en los aspectos adaptativos y de resolución de problemas del aprendizaje, con especial énfasis en la especialización vocacional. Una de las principales consecuencias de esta política educativa es que tanto las actividades humanísticas como las científicas quedan relegadas a una edad demasiado temprana, generalmente a mediados de la adolescencia.
Esta etapa educativa coincide con un período en el que el cerebro está experimentando una dramática reorganización neuronal con cambios que dependen en cierta medida de las experiencias individuales y de cómo se manejan, incluido el aprendizaje.
Estos hechos ponen en duda la conveniencia de dejar de lado las actividades humanísticas o científicas en un momento en que proporcionar a los estudiantes un entorno de aprendizaje tan rico y variado como sea posible contribuirá mejor a la maduración de sus capacidades cognitivas, incluidas sus funciones cognitivas ejecutivas y sociales.
No se trata de negar los beneficios potenciales de algún grado de especialización en la escuela secundaria que favorezca las preferencias e intereses de los estudiantes, sino de advertir contra una excesiva marginación de cualquier tipo de actividad en una edad en que las funciones ejecutivas, incluida la capacidad de razonamiento, están madurando.



“Edad apropiada”

El razonamiento filosófico puede definirse como un argumento razonado derivado del pensamiento lógico. De manera similar, el método científico es un método empírico para adquirir conocimiento a través de la observación, medición y experimentación sistemáticas y mediante la formulación, prueba y modificación de hipótesis.
Una razón por la que el razonamiento filosófico o el método científico pueden dejarse de lado es que ambos se ven, hasta cierto punto, como construcciones culturales. Según este punto de vista, ambos pueden aprenderse solo a la edad adecuada, es decir, cuando el cerebro alcanza la madurez suficiente.
En realidad, no existe una “edad apropiada” para aprender en este sentido. Las habilidades cognitivas involucradas en el razonamiento filosófico y el método científico tienen largos cursos de desarrollo; incluso los bebés tienen una comprensión rudimentaria de la lógica. En este sentido, es importante señalar que la mayoría de las metodologías pedagógicas actuales aprovechan eso y nutren el razonamiento filosófico y científico durante la infancia y la escuela primaria.

La gran diferencia

Para los humanos, así como para otras especies animales como aves y mamíferos, el aprendizaje es un instinto básico. Una de las principales diferencias entre los humanos y la mayoría de las demás especies es que somos capaces de aprender a lo largo de nuestra vida, y tenemos la capacidad cognitiva de ser conscientes de lo que hemos aprendido y utilizarlo de acuerdo con una planificación previa.
A lo largo de la evolución humana, se considera que la principal presión selectiva que actuó sobre las capacidades de aprendizaje y el control cognitivo en el linaje humano ha sido la necesidad de adaptar dinámicamente el comportamiento a las condiciones ambientales cambiantes y anticipar las incertidumbres asociadas con estos cambios para protegernos de las amenazas y tomar medidas. Esta combinación de procesos generales —tanto los derivados de la capacidad de aprender como los derivados de las funciones ejecutivas, que se entrelazan— implica que el razonamiento filosófico y el método científico son actividades innatas a la especie humana, que las utiliza desde la más tierna infancia.
Se ha demostrado que los niños utilizan de forma natural el método científico como una forma de adquirir conocimientos del entorno con los que anticipar situaciones futuras.
Además, los niños pequeños en edad preescolar pueden sacar inferencias precisas no solo de la evidencia observada sino también de la evidencia que generan al azar en el juego exploratorio.
Y ya que la capacidad de aprender del entorno para anticipar futuras incertidumbres se mantiene a lo largo de la vida, y teniendo en cuenta que la adolescencia es un período de extensa reorganización neuronal en el cerebro en el que se desarrollan procesos cognitivos cruciales como las funciones ejecutivas, la pregunta relevante es: ¿Por qué estos procesos innatos del razonamiento se dejan de lado en la escuela secundaria?
Una educación que integre sinérgicamente las humanidades y las ciencias a través del pensamiento, el razonamiento y las emociones, puede ayudar a generar mentes más pluralistas y reflexivas y ex alumnos que sean más capaces de autodirigir sus vidas.