Por Carlos Heller
Se anunció el programa Precios Justos este viernes, una medida que forma parte de una estrategia más amplia tendiente a reducir la inflación. El programa durará 120 días y abarcará a más de 1700 productos esenciales (podrían llegar a 2.000) elaborados por 102 empresas, que representan el 86% del consumo masivo.
Entre noviembre y febrero habrá una canasta de bienes cuyos precios deberán mantenerse estables (podrán aumentar previamente un 4% respecto de los valores de octubre). Para el resto de los productos de las empresas que ingresan al programa se prevé un incremento mensual que no podrá superar el 4%.
El objetivo es seguir llevando garantía y certidumbre. Por eso el Estado otorgará facilidades y mayor previsibilidad para que las empresas puedan importar insumos y bienes terminados que forman parte de la cadena de valor, y que la gente vaya al supermercado y también tenga previsibilidad en sus consumos diarios.
Por su parte, los consumidores podrán descargar la aplicación del programa para conocer el precio de los productos y realizar denuncias en caso de incumplimientos.
Además habrá una serie de operativos de fiscalización por parte de la Secretaría de Comercio para corroborar el cumplimiento de los acuerdos nacionales, del que participarán las municipalidades. Respecto de las penalidades, en el proyecto de Presupuesto 2023, que ya tiene media sanción en Diputados, se ha incorporado un fuerte incremento de las multas para los incumplimientos en materia de precios y de competencia, que llegan hasta los 250 millones de pesos.
Políticas de ingresos
Está claro que la suba de precios hoy es el gran problema por resolver. Con niveles de inflación como los actuales, las distintas políticas de ingresos que se llevan a cabo se terminan neutralizando. La inflación es un genuino reflejo de la puja distributiva y la gran responsable de que el conjunto de la sociedad no reciba los frutos de la recuperación que se viene registrando.
En cuanto a las políticas y los esfuerzos que el Estado viene realizando, el Ejecutivo convocó para el próximo martes a los integrantes del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, para analizar nuevos aumentos en los próximos meses. No obstante, uno de los aspectos más problemáticos se da en el segmento de quienes trabajan en la informalidad y que no están al amparo de las actualizaciones que se realizan por los canales formales. Según los últimos datos del Indec, las remuneraciones reales de los asalariados no registrados cayeron un 6,4% interanual en el acumulado enero-septiembre.
En diciembre se efectivizará un aumento del 15,62% para todas las jubilaciones y pensiones, según la fórmula de movilidad previsional, que se aplicará a un universo de más de 7 millones de personas. A su vez, se confirmó un refuerzo de 10.000 pesos durante diciembre, enero y febrero para quienes reciban la mínima. En el caso de recibir hasta dos haberes mínimos, el monto será de 7.000 pesos.
El plan de los halcones y las palomas
Por su parte, el ministro de Economía afirmó que con los bonos a los jubilados se busca “construir un puente” para que, “mientras trabajamos las variables macroeconómicas para intentar bajar la inflación, podamos seguir un sendero de recuperación del ingreso”. Estos son los objetivos que se plantean en el Presupuesto y que apuntan a una baja gradual, no a una estrategia de shock como la que plantean abiertamente los principales referentes de JXC.
Dichos voceros nos están diciendo todos los días que se terminó el tiempo del gradualismo, que van a hacer en 100 horas lo que antes intentaron hacer en los primeros 100 días; que van a ir por las reformas previsional y laboral, y que hay que privatizar las empresas del sector público. Estas frases no pueden pasar desapercibidas. Son la referencia de la amenaza que se cierne sobre nuestro país. Estoy convencido de que el problema no es entre quienes conformamos el FdT, sino con el modelo de país que expresa la principal fuerza opositora, ya sea en su vertiente de halcones o de palomas.
Hay que tener presente que lo que se va a discutir el año que viene no pasa esencialmente por un tema de candidaturas, sino por cómo haremos para no volver a padecer una aventura neoliberal, que sería “recargada” y tendría incalculables costos para la inmensa mayoría de las argentinas y los argentinos. Es mi posición y en eso concentro gran parte de mis esfuerzos.










