Por David Bueno
No todo el mundo tiene la misma predisposición metabólica para hacer frente a las situaciones de demanda energética del deporte, especialmente cuando pasamos del deporte moderado al alto nivel. La musculatura de un velocista tiene unas características que le permiten realizar un trabajo muscular muy potente, pero de poca resistencia. En cambio, la de los ultrafondistas les permite realizar ejercicios de mucha resistencia y poca potencia.
En el primer caso, se utilizan 10.000 vatios de potencia, pero sólo durante 10 segundos. En el segundo, se necesitan a lo sumo 500 vatios, pero se pueden mantener durante 30 horas seguidas.
Llevar el deporte a la sangre
Tampoco todo el mundo responde de la misma forma cuando se entrena. Aparte del estado físico general y de factores internos como la motivación, se sabe que existen componentes genéticos que afectan a la progresión física cuando se siguen programas de entrenamiento. Se han realizado muchos estudios en situaciones de competición de alto nivel, pero hay pocos que hayan analizado personas que practican deporte moderado.
El médico Robert E. Gerszten y los sus colaboradores, de diversas universidades y centros de investigación de EE.UU., Canadá, Alemania y Austria, han buscado qué marcadores sanguíneos permiten anticipar la respuesta cardiovascular de personas sedentarias cuando inician un programa de entrenamiento.
Han identificado a 147 biomarcadores que se relacionan con aspectos como el metabolismo de los azúcares, el transporte de oxígeno y el mantenimiento de la musculatura y de los vasos sanguíneos. Sus resultados ayudan a entender por qué no todo el mundo responde de la misma forma ante el entrenamiento deportivo. También pueden ayudar a predecir el riesgo de sufrir determinadas enfermedades, especialmente cardiovasculares, y a anticipar los beneficios del entrenamiento en la salud física.
Una de las maneras más sencillas de valorar el estado físico de una persona y su respuesta cuando practica deporte es medir la absorción máxima de oxígeno. Este valor hace referencia a la cantidad máxima de oxígeno que un individuo puede utilizar mientras hace un ejercicio físico. Cuánto más oxígeno pueda utilizar, más energía podrá producir. Esto hace que exista una correlación directa entre este valor y el estado de salud.
Se sabe que cada persona presenta un nivel basal de esta medida, que viene dado por las particularidades de su genoma, pero a través del entrenamiento deportivo se puede incrementar.
Ahora bien, hay personas que lo pueden incrementar con mayor facilidad que otras y que pueden llegar a niveles más altos, debido también a las características de su genoma. Dado que analizar el genoma de un número elevado de personas tiene un costo elevado y resulta poco práctico, en este trabajo los investigadores se fijaron en una serie de biomarcadores sanguíneos, que se pueden valorar con un simple análisis de sangre.
Un biomarcador es cualquier molécula biológica que pueda ser identificada y, en ese caso, también cuantificada. Los investigadores se fijaron en unos 5.000 biomarcadores que se sabía que podían tener alguna relación con la salud de las personas y con la mejora de la condición física al practicar deporte.
Captar y transportar oxígeno
Para garantizar que no hubiera distorsiones por entrenamientos previos, pidieron a más de 650 voluntarios sanos, pero de vida sedentaria, que se sometieran a un análisis sanguíneo para valorar estos biomarcadores. Después los inscribieron en un programa de 20 semanas de entrenamiento cardiovascular moderado, y al terminar repitieron la analítica. El objetivo era encontrar qué biomarcadores respondían mejor al entrenamiento físico y ver cómo se relacionan con el estado de salud. Identificaron 147, los cuales están implicados en muchas funciones fisiológicas distintas, más de los que se esperaba al iniciar el trabajo.
Como es lógico, muchos están implicados en el metabolismo de los azúcares y de las grasas, dado que son las principales moléculas energéticas del cuerpo, y en el mantenimiento de la musculatura. También identificaron biomarcadores que desempeñan su función en los pulmones y que están implicados en la producción de células sanguíneas.
Ambos casos tienen relación con la captación y el transporte de oxígeno, lo cual se relaciona con la absorción máxima de oxígeno que utilizaron como medida del estado físico. Pero también encontraron que están relacionados con el sistema nervioso, lo que explica los múltiples efectos beneficiosos de la práctica deportiva. Además, los diferentes niveles de respuesta de los participantes se relacionan con las diversas variantes para estos biomarcadores, y esto puede ayudar a predecir el riesgo de sufrir determinadas enfermedades y a anticipar los beneficios del entrenamiento sobre la salud física general.










