
Arquitecto – Docente
Wat Tyler fue el líder de la rebelión campesina de Inglaterra de 1381. No existen certezas sobre el lugar y fecha de su nacimiento, pero algunas fuentes lo ubican el 4 de enero de 1341 en Essex, hace 684 años. Sí está claro que murió, asesinado, el 15 de junio de 1381 en Londres.
Un contexto de guerra, peste y desigualdad
La historia de la humanidad puede leerse como una gran marcha en procura de la libertad y la igualdad. Un hito relevante en ese proceso fue la revuelta de campesinos que tuvo lugar en Inglaterra a fines del siglo XIV. Uno de los protagonistas centrales de ese conflicto fue Wat Tyler, un líder carismático que representó la resistencia popular contra la opresión feudal y la apropiación injusta por parte de la monarquía y de la nobleza del producto del trabajo de los campesinos y trabajadores. Esa opresión y explotación se materializó en un impuesto que fue percibido como profundamente injusto: el impuesto de capitación (“poll tax”).
Para comprender el significado y la relevancia del levantamiento liderado por Wat Tyler, es necesario situarse en el contexto de la Inglaterra del siglo XIV. El país estaba inmerso en la costosa y prolongada Guerra de los Cien Años contra Francia. Los responsables de las finanzas de la corona, agotadas por las constantes campañas militares, buscaron desesperadamente nuevas fuentes de ingresos.
Las tensiones sociales se habían agudizado dramáticamente tras la devastación de la Peste Negra (pandemia de peste bubónica, a partir de 1348 en Inglaterra). La enfermedad había reducido la población inglesa aproximadamente en un tercio, lo que, paradójicamente, otorgó un mayor poder de negociación a los trabajadores y campesinos sobrevivientes. Con menos mano de obra disponible, los salarios tendieron a subir.
En un intento por revertir esta tendencia, el Parlamento aprobó el Estatuto de Trabajadores de 1351, que buscaba congelar los salarios en los niveles anteriores a la plaga y prohibía a los siervos abandonar las tierras de sus señores. Esta norma, percibida como una brutal coerción de la nobleza para reimponer la servidumbre y explotar a los trabajadores generó un gran descontento.
El “poll tax” como detonante del conflicto
El detonante de la rebelión fue la imposición del impuesto de capitación (“poll tax”). Este era un impuesto per cápita, lo que significa que se aplicaba como una suma fija a cada individuo adulto, independientemente de su riqueza o capacidad de pago. Se implementó por primera vez en 1377, y se aplicó de manera más onerosa en 1379 y, crucialmente, en 1380.
Algunos atributos del “poll tax” ayudan a entender su impopularidad. En primer lugar, la regresividad: Al ser un impuesto con un monto fijo por persona era pagado tanto por el campesino más miserable como por el noble más rico. Esta igualdad en el monto se tradujo en una profunda inequidad social, afectando desproporcionadamente a los más desposeídos.
Por otro lado, la universalidad: Gravaba a todos los adultos mayores de 15 años (en la versión de 1380), lo que ampliaba la base imponible a los miembros de familias que antes no contribuían directamente a los impuestos territoriales o sobre la renta. Las familias pobres y numerosas se vieron particularmente afectadas.
Además, la impopularidad del impuesto llevó a una evasión masiva. En respuesta, el gobierno del joven Ricardo II envió comisionados reales con poderes draconianos para investigar la falta de pagos, lo que a menudo resultó en extorsión y coerción; y circularon acusaciones de abusos sexuales cometidos por recaudadores, que agravaron aún más el resentimiento popular.
La rebelión campesina y el liderazgo de Wat Tyler
En mayo de 1381, el rechazo a pagar el impuesto y la resistencia violenta contra los recaudadores y comisionados se propagaron desde Kent y Essex, catalizando un levantamiento generalizado.
Wat Tyler, cuyo nombre probablemente indicaba que era un techador (tiler), emergió como el líder militar y político de la sección de Kent de los rebeldes. De origen humilde, su elocuencia y determinación lo convirtieron en la figura central de la revuelta. Lo acompañó el clérigo radical John Ball, que predicaba la igualdad social con palabras como estas: «¿Cuándo Adán cavaba y Eva hilaba, ¿quién era entonces el caballero?». Desde el principio todos los hombres por naturaleza fueron creados iguales, y nuestra esclavitud o servidumbre se produjo por la injusta opresión de hombres malvados.” Algunas fuentes señalan también a Jack Straw como líder de los rebeldes, aunque la evidencia sobre su papel es menos firme.
Los objetivos de los rebeldes se ampliaron rápidamente más allá de la mera abolición del “poll tax” para incluir la abolición total de la servidumbre, la revocación de las leyes laborales que limitaban los salarios, la redistribución de las propiedades de la Iglesia, y el castigo a los «traidores» (consejeros impopulares del rey y altos funcionarios).
Los campesinos marcharon sobre Londres, ocuparon la ciudad y ejecutaron a figuras clave del gobierno, incluido el Lord Canciller (Simón Sudbury, arzobispo de Canterbury) y el Lord Tesorero, a quienes consideraban responsables de la opresión fiscal y legal. Los rebeldes exigieron una reunión con el rey Ricardo II, quien, a pesar de su juventud y aconsejado por sus nobles, accedió a parlamentar en Mile End y luego en Smithfield.
Durante el encuentro en Smithfield el 15 de junio de 1381, Wat Tyler presentó audazmente las demandas finales de los rebeldes al rey. El resultado fue trágico: una escaramuza estalló entre Tyler y el séquito real. Tyler fue apuñalado por el alcalde de Londres, William Walworth, y murió poco después. La mayoría de los líderes rebeldes fueron perseguidos, capturados y ejecutados.
El legado de las rebeliones fiscales
Aunque la Revuelta de Wat Tyler fracasó en el corto plazo, el trauma de 1381 fue tal que el “poll tax” nunca más se impuso en Inglaterra, al menos exactamente de la misma manera. Algo parecido quiso hacer Margaret Thatcher en 1990 y la impopularidad del tributo fue uno de los factores que llevó a su dimisión en noviembre de ese año.
Con el paso del tiempo, la servidumbre languideció como institución, en parte porque las transformaciones socioeconómicas provocadas por la Peste Negra y la presión de los trabajadores y la burguesía continuaron erosionando las bases del sistema feudal.
La de los campesinos ingleses no sería la primera ni la última rebelión fiscal. Podríamos enumerar la revuelta de los maillotins en Francia, prácticamente contemporánea de la inglesa encabezada por Tyler, y la Revolución Francesa de 1789. No es casual que luego de la Bastilla los rebeldes se dedicaran a quemar los edificios de los entes recaudadores de impuestos. Podríamos continuar mencionando el Motín del Té de Boston en Estados Unidos en 1773, que consagró el principio que señala que no puede haber tributación sin representación (“no taxation without representation”). Esa revuelta se convirtió en un antecedente de la revolución independentista de 1776.
La rebelión de 1381 es un recordatorio de que la paz social a menudo descansa sobre la equidad de la carga fiscal. Su eco resuena en revoluciones posteriores, confirmando que la matriz tributaria es un motor recurrente, para bien o para mal, de la transformación social y política.
Fuentes:
Crossley, James. «Rememorando la revuelta de los campesinos ingleses.» Sin permiso. 2021. https://www.sinpermiso.info/textos/rememorando-la-revuelta-de-los-campesinos-ingleses.
Navarrete, Juan. «Los movimientos antifiscales como motor de la historia.» Instituto Juan de Mariana. n.d. https://juandemariana.org/los-movimientos-antifiscales-como-motor-de-la-historia/.
World History Encyclopedia. «Revuelta de los campesinos.» n.d. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18757/revuelta-de-los-campesinos/.










