Un incidente de tránsito, un enfrentamiento, una muerte

LA FAMILIA DE EZEQUIEL EN UNO DE LOS PEDIDOS PARA QUE SE HAGA JUSTICIA.

El 8 de marzo de 2014, se produjo en nuestra ciudad un hecho lamentable que tuvo como resultado la pérdida de una joven vida. Una pelea por cuestiones de tránsito terminó de la peor manera.

Por Clelia Vallejo
Profesora – Periodista

El 8 de marzo de 2014, se produjo en nuestra ciudad un hecho lamentable que tuvo como resultado la pérdida de una joven vida. Una pelea por cuestiones de tránsito terminó de la peor manera.



Ese día, alrededor de las 4 de la madrugada, Ezequiel Scheiver de 24 años transitaba por la zona céntrica en su automóvil Volkswagen Gol celeste, junto a su novia de 28 años y su cuñada de 19, en tanto que, en otro rodado blanco, se conducía Matías Villarrubia de 20 años.

En esa circunstancia se habría dado un incidente de tránsito entre ambos rodados (al parecer un roce) y los conductores habrían comenzado a discutir de auto a auto.  Así los habría visto un testigo a la altura de calle Galarza y 14 de Julio hasta que, cuadras más adelante, en Galarza y Maipú, con los vehículos apareados los detuvieron, se desafiaron y ambos se bajaron. Se insultaron cara a cara y se trabaron en lucha. Scheiver con una manopla y Villarrubia con un cuchillo.

La pelea no duró mucho, y tras resultar herido en la cabeza Scheiver, Villarrubia se fue del lugar y el lesionado, con sangre en la sien derecha, subió a su propio rodado y lo puso en marcha con intenciones de dirigirse al Hospital Urquiza, pero a los pocos metros se desvaneció.

Alertada la policía se pidió el traslado del herido al hospital mientras, con los datos dados por las acompañantes de la víctima, se dedicaba a la búsqueda del conductor del vehículo blanco que fue identificado poco después.

La herida que tenía Scheiver era mortal, pero se mantuvo con vida hasta el día martes 11, alrededor de las 14.00Hs en el hospital Justo José de Urquiza, en cuya UTI falleció sin haber recuperado la conciencia.  Había sufrido una herida punzo- cortante a la altura de la sien derecha la que le había interesado una arteria.

Horas después de conocido el hecho y tras las investigaciones de la policía que derivaron entre otras cosas, en allanamientos, que determinaron que Villarrubia se entregara acompañado de su abogado.

Llega el juicio

El juicio llegó luego de las alternativas que permitieron establecer lo ocurrido y determinar responsabilidades para asegurar la administración de justicia. En ese lapso, familiares, amigos y vecinos del joven Scheiver realizaron marchas hacia tribunales manifestando su reclamo, precisamente, de justicia.

Elevada la causa se fijó el comienzo de la audiencia para el mes de agosto. Ventiladas las circunstancias que rodearon la muerte del joven vecino, se determinó la responsabilidad penal de Matías Villarrubia quien fue condenado a 11 años de prisión por el delito de Homicidio simple.

Durante la audiencia fue detenido un testigo acusado de falsear la verdad para favorecer al joven condenado. Esta persona debió enfrentar también su propio proceso en una causa que se le abrió a raíz de sus dichos. Aparentemente adujo que habría problemas previos entre la víctima y el victimario por el robo de una campera, lo que quedó desechado en el curso de la audiencia.

Una tragedia absurda y dolorosa

Este caso, en lo personal, me dejó como saldo la reflexión sobre el poco valor que se le suele dar a la vida humana, ante hechos como un incidente de tránsito cuyas características no fueron graves. Un roce de vehículos, subsanable, superable, olvidable… por el cual se enfrentaron dos hombres jóvenes, en un “mano a mano” que incluyó unas cuantas palabras ofensivas, un cuchillo y una manopla, con un resultado que trajo luto y dolor para la familia de uno y la dura realidad de la cárcel para el otro.

Si hubiese primado la cordura, si hubieran sabido refrenar la rabia y hablar, no digo con total tranquilidad, sino atemperando sus respectivos puntos de vista, Scheiver no habría muerto, ni Villarrubia hubiese tenido que enfrentar la cárcel. Pero todo resultó en tragedia y una gran pena.

EL PEDIDO DE JUSTICIA POR EZEQUIEL, CON FAMILIARES Y AMIGOS ENCABEZANDO LA MARCHA.