
Por Lic. Carlos Alberto Naveira
En la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Concepción del Uruguay (INTA) se realizan servicios e investigaciones para obtener datos útiles a los productores. En el presente informe, se podrá observar el trabajo que se realiza en el Departamento Avicultura durante unas experiencias sobre evaluación de crecimiento y calidad de carne de pollo.
Dicha labor se hace en el renovado galpón avícola que está situado a un kilómetro (por caminos internos de la EEA) al sur de la Ruta Prov. 39 (Entre Ríos). En donde han realizado ensayos numerosos profesionales que hicieron la ya reconocida trayectoria en la región.
Durante la visita al sector, se observó en detalle una investigación sobre la evaluación de crecimiento y calidad de carne de pollo, beneficiados por la previa alimentación de las aves con materias primas y/o aditivos que poseen acción positiva en el rendimiento y/o en la calidad de la carne, proveyendo a la misma de sustancias saludables de interés para la población.
Allí trabajan actualmente Christian J. Sánchez Padín, el Lic. Santiago Araujo y el Méd. Vet. Francisco J. Federico, quien coordina el Departamento Avícola del INTA Concepción del Uruguay.
¿En qué consisten las actividades?
“Lo que hacemos en estos ensayos es preparar el alimento, porque buscamos conocer la concentración o qué aditivo específico le estamos agregando a una dieta (siempre son aditivos de usos comerciales conocidos en la industria). O bien, poder suplantar la dieta con una materia prima no utilizada mucho en la industria pero sí utilizada en algunas otras producciones. Con el fin de enriquecer la carne de pollo para algún ácido graso o alguna sustancia de interés saludable en la población”, informó el Coordinador Francisco Federico. Y prosiguió “dentro de las evaluaciones que realizamos se pueden evaluar diferentes dietas. Básicamente podemos, en este caso, evaluar hasta 5 tipos de dietas. Y el tener dos líneas de bebederos (en el galpón), nos posibilita evaluar productos en agua donde, se puede comparar el producto mismo en agua versus, el que no tiene”.
Al inicio del servicio o prueba, cuando ingresan los pollitos bebé, el ambiente está completamente adaptado para otorgar el confort adecuado que las aves requieren. “Vamos manejando nosotros la temperatura de acuerdo a la tabla que maneja normalmente cualquier criador de pollo. Manejamos la ventilación, que es una ventilación natural, mediante el uso de cortinas y también, manejamos la calefacción”, contó Francisco Federico y continuó detallando aspectos en detalle de su trabajo:
“Cuando llegan los pollitos (al primer día de vida) hacemos una distribución por peso de los pollitos. Para largar el ensayo con un peso medianamente homogéneo en todos los lotes. Para que tengan una idea, este lote al principio de la prueba larga con 48 gramos promedio, todo el lote. El de enfrente, larga con 48,3 gramos promedio y los de al lado, en un peso similar. Entonces, nos aseguramos de largar directamente con un peso promedio estandarizado en todos los lotes que componen la granja”. “A estos trabajos (pesada de animales), los realizamos todos los martes por una cuestión organizativa. Christian Jesús Sanchez Padín y el licenciado Santiago Araujo, son quienes colaboran también en el apoyo técnico y análisis estadístico de las pruebas de crecimiento”.
En el INTA, para generar conocimiento y tecnología para el sector agroindustrial, debe contar con ambientes similares a los que se utilizan en los galpones comerciales. Por ejemplo, se cuenta con bebederos tipo niples. Pero, “no hay comederos automáticos porque justamente nosotros necesitamos pesar lo que consume cada lote. Para lo cual nos debemos manejar, sí o sí, con alimento en bolsas para ir completando las tolvas a medida que el ave requiera según su crecimiento”, dijo Francisco Federico y detalló “también cuentan con sistema de calefacción de tipo campana. La granja experimental cuenta con 40 lotes. O sea, que esta granja puede albergar 1600 aves en su interior, aproximadamente”
Estas tareas, se realizan semanalmente durante toda la crianza, generalmente hasta los 42 días de vida de los pollos, en este caso. Por último, el coordinador de estas investigaciones y servicios a terceros, aclaró cómo se cierra el ciclo. “Hay dos opciones, una es cuando se envía el animal a una planta de faena comercial o bien, se puede faenar aquí mismo, en el INTA, si es que necesitamos pasar a otro tipo de prueba en carne de las aves que estamos evaluando”.










