Gimnasia y Esgrima derrotó 2-0 a Escobar FC en Ingeniero Maschwitz, consiguió su primera victoria como visitante en la temporada y se trepó a la cima de la Reválida. Nicolás Germanier y Luis Vila marcaron los goles de un equipo que volvió a mostrar solidez, inteligencia y personalidad en un partido clave por la permanencia.
Gimnasia y Esgrima dio un paso enorme en su lucha por mantenerse en el Torneo Federal A. Por la quinta fecha de la Reválida, el Lobo consiguió un triunfazo por 2 a 0 ante Escobar FC, en cancha de Deportivo Armenio, en Ingeniero Maschwitz, donde el conjunto bonaerense hace las veces de local, y se quedó con tres puntos de enorme valor.
No fue una victoria más. Fue la primera del equipo de Martín Pinilla fuera de casa en toda la temporada, ante un rival directo y, además, frente a un equipo que le había ganado los dos partidos disputados durante la etapa clasificatoria. El Lobo se sacó definitivamente la mufa de visitante y lo hizo en el momento más importante.
Con este resultado, Gimnasia se subió a la punta de la Reválida, posición que comparte con Boca Unidos de Corrientes, y continúa construyendo una campaña que le permite tomar cada vez más aire en la pelea por la permanencia. Además, el conjunto uruguayense mantiene un dato que habla por sí solo de su solidez: todavía no recibió goles en esta instancia.
Inteligencia para golpear
Gimnasia jugó un partido muy inteligente. Se plantó bien, achicó los espacios y prácticamente no pasó sobresaltos durante la primera mitad. La defensa respondió con mucha seguridad y el mediocampo sostuvo el funcionamiento para que Escobar no pudiera encontrar caminos hacia el arco defendido por Emilio Rébora.
Cuando el partido parecía encaminarse al descanso sin goles, apareció Nicolás Germanier para romper el cero.
A los 40 minutos, Agustín Favre metió un gran pase para encontrar al delantero sobre la izquierda del ataque. Germanier tomó la pelota, encaró hacia adelante, fue cerrándose hacia el centro y se metió en el área con la marca encima. Sin perder el control y con mucha determinación, definió cruzado de zurda para vencer al arquero local y poner el 1-0.
El gol coronó una primera parte en la que el Lobo había hecho los méritos suficientes para irse al descanso arriba.
En el complemento, Gimnasia entendió que el partido debía jugarse de otra manera. No se desesperó, sostuvo el orden y se dedicó a controlar los intentos de un Escobar que necesitaba salir en busca del empate. El equipo de Pinilla aguantó con firmeza y mantuvo al rival lejos del arco de Rébora.
La defensa volvió a mostrarse como uno de los pilares del equipo. Casares, Palladino, Laumann y Rocca tuvieron una actuación prolija y segura, mientras que en el medio Agustín García, Altamirano y Lebus fueron importantes para sostener el equilibrio.
Y cuando el partido ya se moría, llegó el golpe definitivo.
Suárez habilitó a Luis Vila, que recibió y se llevó la pelota con la cabeza para quedar de cara al arco. El delantero no perdonó y definió de derecha para establecer el 2-0 y desatar el festejo de todo Gimnasia.
Un triunfo que vale mucho
La victoria tuvo varios puntos altos, pero hubo uno que sobresalió por encima del resto: Nicolás Germanier. Incansable durante todo el partido, fue una amenaza permanente para la defensa de Escobar y tuvo además la virtud de abrir un partido cerrado con una gran definición.
Gimnasia ganó, no recibió goles y volvió a demostrar que esta Reválida le sienta bien. El equipo de Pinilla suma puntos, confianza y, sobre todo, distancia respecto de la zona más comprometida.
Ahora el Lobo mira la tabla desde arriba, junto a Boca Unidos, y en la pelea por el descenso ya tiene cinco equipos por debajo.
El próximo desafío será en casa, donde recibirá a Independiente de Chivilcoy. Pero antes de pensar en lo que viene, Gimnasia tiene motivos de sobra para disfrutar: ganó por primera vez afuera, venció a un rival directo y se llevó de Maschwitz tres puntos de oro que pueden terminar siendo decisivos en la batalla por la permanencia.










