Trabajadores cedieron el 11% de sus salarios y la crisis en Tres Arroyos se profundizó

La crisis que atraviesa la empresa avícola Granja Tres Arroyos continúa profundizándose y suma nuevos capítulos de tensión con sus trabajadores. Aunque desde la firma responsabilizaron públicamente a los gremios por la situación, el desarrollo de los hechos desde comienzos de 2025 refleja que los empleados aceptaron sucesivas concesiones salariales y medidas extraordinarias para intentar sostener la actividad y preservar las fuentes laborales.

El conflicto comenzó en febrero de 2025, cuando la empresa planteó un escenario crítico y propuso a los trabajadores resignar parte de sus ingresos para evitar despidos masivos. La oferta consistía en una reducción del 11 por ciento de los salarios: un 9 por ciento correspondiente a un plus salarial adquirido y un 2 por ciento por presentismo. A cambio, la empresa garantizaba no despedir personal durante un año. En caso de rechazo, advertía sobre la posible cesantía de alrededor de 400 empleados y el cierre de la planta durante 30 días sin goce de haberes.



Tras una votación interna, el sindicato aceptó la propuesta y los trabajadores accedieron a la reducción salarial con el objetivo de colaborar con la continuidad de la empresa y evitar despidos.

Sin embargo, pese al acuerdo alcanzado, durante el transcurso de 2025 la firma avanzó con la desvinculación de unos 350 trabajadores, entre despidos y retiros voluntarios. Paralelamente, comenzaron las demoras en el pago de salarios, con quincenas abonadas en tres y hasta cuatro cuotas.

Ya en 2026, la situación financiera se agravó. La empresa empezó a retrasar también el pago de las cuotas y de las vacaciones, llegando en algunos casos a acumular demoras de hasta 35 días.

Ante este escenario intervino la Secretaría de Trabajo de Entre Ríos, en el marco de negociaciones entre la firma y los representantes gremiales. Como parte de esas conversaciones, Granja Tres Arroyos propuso un nuevo esquema de pagos que contemplaba el abono de cada quincena en cinco cuotas.

En abril, la empresa anunció además que los lunes no abriría sus puertas y que esa jornada sería abonada solamente al 65 por ciento, monto que también sería incluido dentro del sistema de pago en cuotas.

La crisis alcanzó un nuevo punto de tensión el martes 26 de mayo, cuando la compañía resolvió cerrar sus puertas por tiempo indeterminado, en una medida interpretada como lockout patronal. Ese día, los trabajadores no pudieron ingresar a la planta y denunciaron que la empresa adeudaba el 80 por ciento de la segunda quincena de abril, además de la totalidad de los haberes correspondientes a mayo.

En medio del conflicto, la firma presentó una nueva propuesta de pago aún más fragmentada: abonar cada quincena en diez cuotas, lo que implicaría, en la práctica, pagos diarios.

Pese a este escenario y a las sucesivas concesiones realizadas por los trabajadores, desde Granja Tres Arroyos emitieron comunicados señalando a los gremios como responsables de la crisis. No obstante, desde el sector sindical remarcan que los empleados acompañaron cada instancia de negociación e incluso resignaron parte de sus salarios para intentar sostener la continuidad laboral y productiva.