SUCEDIÓ EN NUESTRA CIUDAD. LA TRAGEDIA DEL VAPOR “CIUDAD DE BUENOS AIRES” / (Primera Parte)

El vapor “Ciudad de Buenos Aires” en todo su esplendor.

Por Orlando Busiello (*)

El 28 de agosto de 1957, el desaparecido diario “Provincia” fue el primer medio gráfico de la ciudad que dio la infausta noticia de lo acontecido en la noche del día 27; información que ya divulgaban las radios argentinas y uruguayas llenando de angustia a la comunidad.

“Esta mañana –dice “Provincia”– nuestra ciudad fue sacudida por una noticia que hizo estremecer a toda la población. En efecto se había hundido el vapor de la carrera “Ciudad de Buenos Aires” que desde la Capital Federal se dirigía a nuestra ciudad”.
“Los hechos ocurrieron de la siguiente manera. Navegaba en dirección a nuestra ciudad el vapor de pasajeros “Ciudad de Buenos Aires” al llegar a la altura del km 126 y siendo las 22 y 55 horas chocó con el carguero norteamericano “Mormacksuf”.
De resultas del choque el buque de pasajeros se fue a pique siendo su pasaje socorrido por el mismo buque de carga y por el remolcador argentino “Don Pablo” (Sic). Más adelante continuaba la crónica diciendo: “…conocido el accidente la Subprefectura de la Capital Federal fletó dos lanchas; la F 36 y la F 37 en las que viajó el Subprefecto Nacional. Se informó además que se proveerá a todos los pasajeros de nuevos pasajes para que puedan realizar su viaje. Además, se encuentra operando en la zona el rastreador de la Armada de Guerra “Drumond” de nuestro país”.
Como podemos apreciar, en lo que hemos trascripto como en otras consideraciones de la misma crónica del diario “Provincia”, el hundimiento del vapor de la carrera es descripta al día siguiente como una horrible pesadilla sin indicios de víctimas fatales.
También la radio local LT11 adherida a la Red Argentina de Emisoras Splendid, comunicaba a sus oyentes sobre el desgraciado suceso ocurrido en aguas del río de La Plata.
Estas expresiones y otras consideraciones mayormente extraoficiales, erizaron la piel de los vecinos y la noticia se expandió como reguero de pólvora…
Debemos indicar que, si bien durante la mañana del 28 la información sobre la suerte corrida por los pasajeros del vapor era confusa y no se conocía aún la dimensión de la catástrofe; la aflicción por los seres queridos embarcados y esperados a las 8:00hs de ese día, provocó desesperación en familiares y amigos uruguayenses, y de otras localidades como Concordia e inclusive de la ciudad de Paysandú.
Por su parte el matutino LA CALLE, precisamente por ser un diario de la mañana su edición estaba cerrada cuando se conoció la información, y recién pudo señalar lo ocurrido el día 29 de agosto, reproduciendo lo que manifestara la agencia de noticias ANS.
No obstante pasadas más de 24 horas del hecho, aún no había certezas sobre el número de desaparecidos del “Ciudad de Buenos Aires”, y sobre los pormenores de lo sucedido dando pie a las más variadas opiniones y especulaciones al respecto.
No era para menos, dicho barco, si bien desde hacía pocos meses unía la ciudad de Buenos Aires con Concepción del Uruguay en forma regular, era muy conocido, pues supo arribar a nuestro puerto con anterioridad con motivo de conmemoraciones y acontecimientos gratos; siendo su arribo merecedor de cálidos recibimientos por parte de la población.
El aciago suceso enlutó al país, y se constituyó en una de las más grandes tragedias ocurridas en el río de La Plata.
El vapor “Ciudad de Buenos Aires” llevaba para mediados del siglo XX, un buen número de años como transporte de pasajeros junto a su gemelo el “Ciudad de Montevideo”. Fue mandado a construir por él empresario naviero de origen croata Nicolás Mihanovich en 1914, y botado en los astilleros de la empresa Laird Brothers Ltd. de Londres, Inglaterra. Era sin duda para su época una nave moderna y bien equipada; dotada con 2 turbinas a vapor; con 5.825 CV de potencia; 2 hélices; 4 calderas; 3.754 toneladas de registro bruto; medía 110 metros de eslora y tenía una capacidad para 720 personas; desplazándose una velocidad de 16 nudos.
En 1915 realizó su viaje inaugural entre Buenos Aires y Montevideo. Desde un principio ambos navíos realizaron (la carrera) entre las dos capitales del río de La Plata. Con el tiempo, fueron transferidos a manos de la Compañía Argentina de Navegación Dodero SA. En 1949 el Gobierno Nacional que presidía entonces Juan Domingo Perón, nacionalizó la empresa naviera de Alberto Dodero y dos años después, el vapor “Ciudad de Buenos Aires” se incorporó finalmente a la Flota Argentina de Navegación Fluvial (FANF).
A las 17:00hs del martes 27 de agosto de 1957 el vapor zarpó de la Dársena Sur del puerto de Buenos Aires, para realizar un viaje más con destino a Concepción del Uruguay. Ese año el buque, fue afectado para unir la Capital Federal con otros núcleos poblacionales sobre el río Uruguay.
Llevaba a bordo un total de 89 tripulantes y 141 pasajeros repartidos entre primera y tercera clase.
A poco de andar, el barco bajo la dirección del capitán Silverio Brizuela, tuvo un percance que si bien no pasó a mayores pudo transformarse en un hecho grave. El vapor se rozó con una chata que imprudentemente se atravesó en su camino. Para los supersticiosos fue aquello quizás… una señal de mal presagio…
El hecho que indudablemente provocó cierto nerviosismo y los comentarios de rigor entre el pasaje, fue distendiéndose y, poco a poco, mientras la tripulación realizaba su rutina, los viajeros se dispusieron para la cena dentro de un ambiente afable y predispuestos a disfrutar de una agradable velada. La charla amena y la buena música hizo que algunos pasajeros alargaran la sobremesa mientras que otros, prefirieron refugiarse en sus camarotes y prepararse para el reparador “sueño”…
El “Ciudad de Buenos Aires” con sus luces encendidas, continúo su avance sin inconvenientes abriendo un tajo en el silencio de aquella apacible y templada noche; con un río rápido pero tranquilo. Fue así que, navegando contra la corriente y envuelto entre sombras, el vapor de “la carrera” comenzó a transitar el camino de su trágico destino…
El 29 de agosto el diario “El Día” de Montevideo, en base a testimonios recogidos de pasajeros y de la tripulación del “Ciudad de Buenos Aires” indicaba sobre el particular, contraponiéndose a versiones que hablaban de una noche de mucha niebla que entorpecía la visión: “La visibilidad dicen los náufragos del “Ciudad” no era mala. El cielo se presentaba nublado sin estrellas, pero no había niebla y se podían distinguir boyas iluminadas ubicadas a varios centenares de metros del lugar.
La mayoría de los pasajeros del “Ciudad” se habían retirado a descansar. Pero en el comedor y los salones de primera clase varias decenas prolongaban la primera velada a bordo e incluso un grupo de señoras jugaba una partida de “rummy canasta”. El viejo barco pintado de blanco e iluminado, tenía que ser visible a larga distancia”.
De los 141 pasajeros a bordo; 78 eran de primera clase y 63 de tercera, además de la tripulación del navío.