La serie de Netflix basada en la novela romántica “Finding Her Edge”, se centra en la decisión de volver a la competencia de una ex patinadora artística. No la moviliza la necesidad de una validación personal, sino generar patrocinios y atención mediática para una buena causa.
“Bailando sobre hielo” (en su idioma original: “Finding Her Edge”) es la serie de drama romántico juvenil que llega a Netflix con una interesante fusión: el encuentro del mundo patinaje artístico de alto rendimiento, con un triángulo amoroso que recuerda a los clásicos de Jane Austen. La novela original de la escritora Jennifer Iacopelli fue adaptada en ocho episodios y promete conquistar a quienes disfrutaron de títulos como “El verano en que me enamoré” y “Mi vida con los chicos Walter”.
Vale precisar que la inspiración detrás del libro original surgió de dos fuentes principales: el desempeño de Tessa Virtue y Scott Moir durante los Juegos Olímpicos de Invierno del 2018, y la intención de la autora de hacer una reinterpretación de “Persuasión” de Jane Austen.
“Bailando sobre hielo” narra la historia de Adriana Russo (Madelyn Keys), una talentosa patinadora de 17 años que entrena arduamente junto a Brayden Elliott (Cale Ambrozic), su nuevo compañero deportivo.
Resulta que ella pertenece a una familia legendaria en el patinaje artístico, pero su legado peligra cuando la icónica pista Russo enfrenta problemas económicos derivados del estilo de vida extravagante de su padre.
Entonces, para asegurar un patrocinio crucial que salve la pista familiar, Adriana y Brayden deciden fingir un romance fuera del hielo.
Y, para su buena suerte, el plan empieza a funcionar: los patrocinadores y las redes sociales compran la historia de la pareja perfecta.
El precio de la élite
Para hacer viable su estrategia, Adriana forma una sociedad con Brayden Elliot (Cale Ambrozic), un patinador cuya habilidad técnica complementa la suya, dándoles una ventaja competitiva que busca atraer jueces, patrocinadores y una mayor visibilidad. La serie fundamenta su narrativa en la ambición y la estrategia dentro del patinaje artístico de élite, enmarcando el regreso de Adriana como un movimiento profesional moldeado tanto por el legado como por la supervivencia.
Adriana y Brayden se conocen por primera vez en una gran fiesta organizada por la familia Russo, un evento destinado a celebrar y presentar a su equipo.
Su primera interacción está cargada de tensión y curiosidad. Brayden se acerca a Adriana, elogiando su habilidad y reputación, mientras Adriana es cautelosa, recordándole que no está buscando activamente una pareja de patinaje. Comienzan sus sesiones de entrenamiento informales pero nada parece salir bien: tropiezan, calculan mal el tiempo y chocan en el enfoque. Resulta arduo coordinar la precisión de Adriana con el estilo audaz y expresivo de Brayden. Estas dificultades les obligan a comunicarse, confiar y adaptarse al ritmo del otro.
La pista de Russo está al borde del colapso financiero. Las facturas de servicios están atrasadas, el sistema de mantenimiento del hielo está fallando y los acreedores amenazan con embargarlos. Adriana, sin embargo, cree que los problemas financieros de la pista están directamente relacionados con la mala gestión de su padre.
Salvar la pista familiar requerirá más que habilidad en el hielo.










