Sin cambios no habrá canje de la deuda

Los principales acreedores de la Argentina creen que, si el gobierno no modifica la oferta actual, la aceptación será muy baja y por lo tanto no podría hacer el canje. Esta situación tendría influencias negativas en el plano financiero local en los próximos días, tanto en el valor del tipo de cambio, a través de una mayor brecha entre el dólar oficial y los tipos de cambio alternativos, así como en el valor de bonos y acciones.
Asimismo, los bonistas entienden que el Fondo Monetario Internacional (FMI) no aceptará una negociación si antes la Argentina no cierra su problema con los bonistas.
“El gobierno cree que el FMI le va a decir que puede hacer lo que quiera, pero lo que puede ocurrir es que la deuda se acelere y que el Fondo les diga que no hay nuevo acuerdo”, advirtieron los comités de acreedores desde Nueva York. Además, explicaron que: “el directorio del FMI no avalará un nuevo programa sin que el país llegue a un acuerdo con los bonistas y, en particular, este año en Estados Unidos no hay nadie que tenga voluntad o tiempo como para ponerse a escuchar al gobierno argentino”.
Desde el organismo multilateral tienen una política muy clara (Lending into Arrears) para los países que están en default con sus acreedores privados. Así lo expresó, por escrito, en 2016: “El Fondo puede prestar a un miembro en mora soberana a acreedores privados externos solo cuando se haya emitido un juicio que: (i) el apoyo inmediato del Fondo se considera esencial para la implementación exitosa del programa de ajuste del miembro, y (ii) el miembro está siguiendo políticas apropiadas y está haciendo un ‘esfuerzo de buena fe’ para llegar a un acuerdo de colaboración con sus acreedores privados”. Es decir, sin diálogo con los bonistas, el Fondo no negociará un nuevo acuerdo, según su propia letra de molde.
“Este criterio está diseñado para garantizar que se realicen esfuerzos para restablecer las relaciones de los miembros con los acreedores, aumentando así la probabilidad de que pueda recuperar el acceso a los mercados de capitales”, indicó el FMI en ese entonces y nunca cambió su postura. Un paraguas como un standstill, de extensión de plazos, que los acreedores propusieron varios meses atrás, podría permitir algún diálogo más constructivo con el organismo multilateral que conduce Kristalina Georgieva.

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