Siete claves para entender la salud cardíaca de las mujeres

Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte en mujeres, superando a todos los cánceres juntos, pero su salud cardiovascular ha sido históricamente ignorada y poco estudiada, lo que genera lagunas en el diagnóstico, tratamiento y prevención.

1. Factores de riesgo específicos. Además de los riesgos comunes (hipertensión, colesterol, etc.), las mujeres deben considerar complicaciones del embarazo (preeclampsia, diabetes gestacional), síndrome de ovario poliquístico (SOP), enfermedades autoinmunes como lupus o artritis reumatoide, y una menopausia precoz (antes de los 45 años), todos asociados a un mayor riesgo cardíaco futuro.



2. La menopausia es una transición crítica. La caída de estrógenos, que protegen el corazón y los vasos, hace que presión arterial y colesterol tiendan a aumentar y las arterias pierdan elasticidad. El riesgo, aunque menor, no es cero en mujeres premenopáusicas, y el impacto de factores como la hipertensión es acumulativo desde edades tempranas.

3. Síntomas de infarto diferentes. Aunque el dolor de pecho es el síntoma más común, las mujeres suelen describirlo como «presión o pesadez» y son más propensas a presentar síntomas múltiples: dificultad para respirar, náuseas, mareos, dolor de mandíbula o espalda alta, sudor frío o fatiga inusual. Tienden a minimizarlos por obligaciones familiares o experiencias previas de haber sido descartadas.

4. Causas de infarto distintas. Además de las obstrucciones en arterias principales, las mujeres sufren con más frecuencia infartos por enfermedad microvascular coronaria (afecta vasos pequeños), espasmos arteriales coronarios, disección espontánea de arterias coronarias (especialmente postparto) y cardiomiopatía de takotsubo («síndrome del corazón roto»).

5. Pueden necesitar pruebas diferentes. Un angiograma estándar puede no detectar problemas como espasmos u obstrucciones en vasos menores. Si los síntomas persisten y la prueba es normal, se recomienda consultar a un cardiólogo para evaluaciones como tomografía por emisión de positrones, resonancia magnética cardíaca o pruebas de función coronaria.

6. Existen importantes lagunas en la investigación. Las mujeres han estado subrepresentadas en estudios sobre fármacos, tratamientos y dispositivos médicos. Los efectos de las hormonas y las implicaciones a largo plazo de complicaciones del embarazo no se comprenden plenamente. Incluso los dispositivos, como las endoprótesis, están a menudo diseñados para la anatomía masculina.

7. La actitud de los médicos puede retrasar el tratamiento. Algunos médicos son reacios a recetar medicamentos para hipertensión o colesterol a mujeres en edad reproductiva por temor a efectos durante el embarazo, aunque con seguimiento médico podría ser seguro suspenderlos temporalmente. Además, el temor de las pacientes a ser juzgadas por su peso o estilo de vida puede impedir conversaciones abiertas.