El barrio San Isidro volverá a vestirse de fiesta con una nueva edición de “San Isidro Canta y Baila”, un festival que ya forma parte de la identidad barrial y que combina tradición, cultura popular y compromiso solidario. La cita será el viernes 31 de enero y el sábado 1 de febrero, con dos noches pensadas para el encuentro comunitario y el disfrute en familia.
Bajo el lema “Tradición, barrio y pertenencia: un festival que mantiene vivas nuestras raíces”, vecinos y vecinas del barrio, con el acompañamiento de la Municipalidad de Concepción del Uruguay, organizan la 35ª edición de este clásico evento que tendrá lugar en el Parque de la Ciudad “Ricardo López Jordán”, a partir de las 21 horas, con entrada libre y gratuita.
La propuesta reunirá a músicos, cantantes y ballets locales y de la región, reafirmando el valor del folclore como expresión cultural y espacio de identidad colectiva. Pero el festival no solo se destaca por su oferta artística, sino también por su marcado perfil solidario.
Todo lo recaudado en las cantinas será destinado a instituciones del barrio San Isidro, entre ellas la Escuela N° 83 “Mesopotamia Argentina”, la Escuela Secundaria N° 26 y la Capilla San Isidro Labrador. En tanto, el estacionamiento estará a cargo de las divisiones inferiores del Club Atlético Uruguay, sumando una instancia más de apoyo comunitario.
Además, durante ambas jornadas se dispondrán urnas solidarias para aportes voluntarios y se recibirán alimentos no perecederos y útiles escolares, reforzando el espíritu colaborativo que caracteriza al evento.
Grilla de espectáculos
La actividad artística comenzará el viernes 31 de enero con las presentaciones de Raúl Daniel, Ballet Pasión Sin Fronteras, Zamba x 2, Los Concepcioneros, Itay y Sentimientos del Corazón.
El sábado 1 de febrero, el escenario recibirá a Diego Brossard y Juan Dening, Ballet Paihuen, Pitu Monzalvo, Ballet Mitai, Leo Ríos, Lautaro Obispo, Ballet Meraki y Alejandra y Daniel.
Con el paso de los años, “San Isidro Canta y Baila” se consolidó como un verdadero espacio de encuentro barrial, donde la música y la danza se transforman en herramientas para fortalecer lazos, sostener tradiciones y promover el trabajo colectivo.
Durante ambas noches habrá servicio de cantina, estacionamiento cuidado y venta limitada de sillas a precios accesibles, permitiéndose también el ingreso con sillones. La totalidad de lo recaudado será destinada a las instituciones del barrio, reafirmando el carácter solidario de este festival tan querido por la comunidad.










