Salud… Al mal tiempo buena cara

Nancy Bitenberg (*)

Fácilmente, opinar sobre las diversas situaciones que las personas traspasan, llevan a malinterpretar y a prejuzgar.
Cuando a veces nos dificulta confiar y relatar qué nos sucede, nuestro entorno puede ser nocivo o desconocido.
Cuando siendo chicos jugábamos al teléfono descompuesto, ¿se acuerdan?, transmitíamos una palabra o una oración, y nos reíamos cuando el primero decía lo que había inventado y el último cómo lo escuchó o lo transformó.
De adultos solemos caer en lo mismo, aunque no siempre con la inocencia de la niñez.
Esto puede herir nuestros sentimientos cuando hay una intención encubierta en lo que se dice o hace, para beneficiarse en algo o perjudicar a alguien.
Por lo que la ética que refiere “no hagas a los demás lo que no desees que te hagan a ti”, se va fugazmente en un hecho y no nos damos cuenta.
Luego de tanto escrito teórico y filosofando con el lenguaje, voy a hablar en criollo: “paremos el chisme, el puterío, dejemos de aclarar “que esto quede aquí”, pues no hay comedido que salga bien y las palabras hieren. Ya al ser mayores nuestra conciencia debe ser lo más simple para vivir libremente de hechos irracionales que limitan nuestra libertad de felicidad.
El “ser sociable” no es solamente una frase, es algo que debemos aprender a ejercerlo, a cumplir con cautela, pero no olvidemos que debemos respetar la inocencia del prójimo .
¿Y cómo sería ser sociable ? Respetar el que otra persona nos diga: “no, me lastima con sus palabras”. Hablar con sinceridad. Callar aquello que nos piden por favor no contar, y aquí hago un paréntesis, hay veces que esto puede llegar a desbordarnos, a ser algo que nos supere, por lo que conviene planteárselo a quien nos lo cuenta, es lo más sano.
No somos cajas fuertes. Rellenarnos con sentimientos dolorosos tampoco es lo ideal. Entonces, seamos como globos en el aire, sin un hilo que nos ate, dejemos fluir nuestras ideas al viento, y por supuesto evitar también convertirnos en una caja de pandora que no deja de sorprendernos a nosotros y a los demás.
Esto último es igual a incertidumbre y recordemos que trae aparejado ansiedad y angustia. Hoy voy a regalarles un nuevo dicho saludarnos mentalmente, y dentro de este esta la salud, la mente, la sociedad, la continuidad… Los espero la próxima.

(*) Médica General y Familiar, Geriatría. MP 9860. Preguntas y sugerencias para esta sección: (whatsapp) 3442 45-4077

RESUMEN DEPORTIVO