¿Quién controla la actitud de clientes anti-cuarentena?

Señor director:
Mucho se habla de los controles a los comercios de la ciudad y locales gastronómicos, para ver si cumplen o no con las medidas sanitarias impuestas. Está muy bien que así sea, pero por otro lado los clientes y asistentes a bares son los que principalmente violan las normas sanitarias impuestas.
Está muy bien cargar las tintas en la necesidad de que comercios y emprendimientos privados cumplan con las medidas, pero por otro lado estaría bueno también que el Municipio tenga bien presente que los clientes son un espécimen difícil de arriar y hacer entender la necesidad de cumplir con las normas.
En gran cantidad de oportunidades los comerciantes y gastronómicos explican cuáles son las medidas que deben adoptar las personas para ingresar a los comercios, pero muchas veces es como hablarle a la pared. De esta forma se generan situaciones tensas donde queda en el medio la necesidad de funcionar o vender algún producto, para así afrontar a los gastos fijos y los impuestos que no se paran de cobrar y que siguen aumentando la presión en detrimento del comercio y beneficio de los ciudadanos que salen a los comercios con el solo fin de discutir.
Debería existir a esta altura algún tipo de control sobre las personas que circulan en la calle sin barbijos y las que ingresan a comercios sin respetar las medidas sanitarias. Es muy común ver a los anti-cuarentena que se burlen de las medidas reclamadas para intentar reducir el avance del virus en una ciudad que está desbordada en lo que respecta al sistema sanitario. Somos la ciudad de mayor contagio en los últimos días y eso parece llenar de orgullo a quienes pretenden un colapso sanitario.
Si bien existen comercios que no respetan las medidas adoptadas, la mayoría sí lo hace para que no se vuelva atrás con las medidas y eso genere nuevos atrasos en la cadena de pagos que está bastante complicada y que se sigue profundizando en algunos casos debido a presiones impositivas y de servicios que igualmente se cobran, o se cobrarán en un futuro. Lamentablemente no sabemos qué pasa con esos impuestos, ya que deberían ser destinados al sistema de salud y pagarles bien a nuestros enfermeros, trabajadores de limpieza y profesionales de la medicina que día a día luchan en el sistema público de salud para que estemos un poquito mejor de lo que estamos.
Esperemos que exista un cambio de actitud entre los consumidores que estos días se están volcando a las calles a preguntar precios, hacer cuentas y ver si les conviene comprar en la ciudad o por internet. Tengamos presente que al estar tan próximos a la navidad, ya muchos encargues por internet no van a llegar así que el número de personas en las calles céntricas se va a empezar a multiplicar.
Maximiliano Almeyda

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