¿Puede una solución improvisada resolver un problema persistente?

Las innovaciones en terreno que emergen cuando las personas resuelven problemas en situaciones de escasez pueden ser una fuente enorme (y legítima) de aprendizaje y, de ninguna manera, son anomalías o casos desviados. Algunas de estas soluciones pueden ser tan eficientes que vale la pena escalarlas. Pero, ¿cómo sabemos cuál de ellas funciona? ¡Experimentando! Aquí se comparte una historia sobre cómo encontrar, probar y escalar una solución de base territorial para fomentar la inclusión digital y los mercados comunitarios, mientras se previene la propagación del covid-19 y ¡todo al mismo tiempo! Pero, antes de contar esta historia, es menester explicar por qué son importantes las innovaciones territoriales. Sin embargo, mientras algunos problemas son sumamente urgentes, las soluciones que han sido probadas como las mejores para aliviarlos, a veces, son demasiado costosas, toman demasiado tiempo o simplemente llegan demasiado tarde para quienes se ven afectados por estos.
Como resultado, y mientras tanto, en estos contextos surge el ingenio de las personas. Se cree que se puede aprender de estos recursos para acelerar nuestra comprensión de problemas complejos como el desafío de la inclusión digital.