Proselitismo informal a la espera de definiciones electorales y resultados económicos

Inquieta a dirigentes del PJ entrerriano que en la Casa Gris se aplacen decisiones que penden de la lapicera.

La danza de nombres que se repite en Entre Ríos, en el Frente de Todos y en Juntos por el Cambio, aguardan decisiones sobre las reglas de juego para los comicios de 2023. ¿Se pueden eliminar las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias?

 Por Mariano Osuna



A 76 días de la finalización de este año, las incertidumbres sobre el cronograma electoral continúan en el centro de la escena nacional y entrerriana. El martes 28 de agosto de 2018, la Cámara Baja provincial dio sanción definitiva al proyecto de Ley que modificó las normativas Nº 9659 y Nº 2988, y que permitió que el Poder Ejecutivo opte por la simultaneidad o el desdoblamiento del calendario electoral local respecto a la votación nacional. Esa reforma, sancionada hace cinco años, estableció además que en el caso que se elija el desacople de las fechas, el Gobierno provincial debe informarlo 150 días previos a las elecciones generales, lo que apunta a los primeros diez días de enero próximo. Ese esquema fue utilizado en 2019 cuando los comicios provinciales, que posibilitaron la reelección de Gustavo Bordet, se realizaron los segundos domingos de abril y junio, mientras que los nacionales se llevaron adelante a partir de agosto.

Punto y Seguido, la columna política de los domingos de LA CALLE, develó hace varios meses que el plan inicial de la mesa chica de Casa Gris era reiterar aquella estrategia, con el propósito de municipalizar y provincializar la votación, corriendo a segundo plano la polarización nacional, para retener la gobernación en un contexto adverso por el propio desgaste justicialista, el cansancio de la pandemia, los bolsillos flacos y el humor social. Pese al silencio inquieto en el oficialismo provincial, durante esos meses se fueron desplegando distintas posturas, que incluyen las redes de concejales, la Liga de Intendentas e Intendentes Justicialistas, voces de dirigentes históricos y pasos de los propios nombres posibles. Esas posiciones fueron advirtiendo sobre el paso del tiempo, el proceso de desmovilización de las bases, y la necesidad de definición sobre el desdoblamiento de los comicios, la celebración de internas abiertas, la reforma de la carta orgánica y la incorporación de las minorías. Decisiones que nunca llegaron, porque tras los amargos números de las elecciones de medio término del año pasado siguió una salida hacia la postpandemia que profundizó las transformaciones de la geopolítica, las crisis al interior del frente gobernante, los errores no forzados de la dinámica de la gestión y un escenario económico dependiente de una conducción técnica sin una hoja de ruta política clara. Luego vinieron la llegada de Sergio Massa y las expectativas puestas en que esa designación no represente solamente un cambio de gabinete sino la unificación de un discurso y un programa económico y político que traduzca los avances macroeconómicos en mejoras de la economía diaria. Después vino el intento de magnicidio contra la vicepresidenta, Cristina Fernández, que no sólo cambió las prioridades del Frente de Todos sino de las agendas políticas, mediáticas y públicas.

Primer gesto

Como anticipamos semanas atrás, gobernadoras y gobernadores redactaron un listado de 10 puntos a tenerse en consideración para la sanción del proyecto de Ley del Presupuesto 2023, que actualmente se debate en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados de la Nación. Allí estaban planteos sobre las partidas en subsidios para el transporte público, el financiamiento del plan de viviendas, el sostenimiento de las obras públicas, el apoyo a las cajas previsionales provinciales, la reducción de la inflación y la transformación de planes sociales en empleos, entre otros temas. Uno de esos ejes, sentaron postura respecto a la posible suspensión de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), la herramienta electoral creada en diciembre de 2009, bajo el reclamo de “redistribuir los recursos no imprescindibles -financiamiento de gastos electorales- a los efectos de promover más transferencias directas para el desarrollo productivo y social”. Uno de los mandatarios, el riojano Ricardo Quintela, aprovechó para presentarle un pedido formal al ministro del Interior de la Nación, Wado de Pedro, por la eliminación de las PASO.

El Ministerio de Economía calcula en la cancelación de las Primarias un ahorro de 20.000 millones y argumentan que su realización desentona con la prédica transmitida desde la asunción de Massa sobre el momento de austeridad que el país requiere. El tigrense ya pensaba eso en 2019 cuando el país vivía una pandemia sanitaria que azotó al mundo y requirió inversiones estatales urgentes. El convencimiento de gobernadores no sólo refiere a la situación fiscal y la posible distribución federal de esos recursos, sino a también a los propios escenarios electorales, donde los oficialismos generalmente vienen llegando con una candidatura única mientras las oposiciones lo han usado como sistema de complementariedad y contención de las distintas vertientes internas. El kirchnerismo, no tan convencido, abre el debate, mientras el presidente Alberto Fernández se mantiene como el más escéptico de esa posibilidad. “Más que eliminarlas hay que estudiar la suspensión”, afirmó Bordet. “No hay todavía una posición definida y clara en nuestro espacio político a nivel nacional. Hemos iniciado algún tipo de conversación entre legisladores, intendentes y quienes tenemos funciones de gobierno y expectativas electorales para el año que viene”, explicó. Y agregó que tiene que ser “ampliamente consensuado dentro de nuestro espacio político y también con las fuerzas de la oposición”.

La posibilidad tiene aliados fuera del oficialismo, como del peronismo cordobés, de los partidos provinciales Juntos Somos Río Negro, Movimiento Popular Neuquino y Frente Renovado de la Concordia de Misiones, e incluso del sector libertario liderado por Javier Milei. En el poroteo inicial, los números no alcanzan para su aprobación en la Cámara de Diputados, donde el propio oficialismo tiene a priori varios votos en contra de la iniciativa. Algunos de ellos responden a su cercanía presidencial y otros a los movimientos sociales. Allí Bordet dio el primer gesto sobre definiciones de reglas de juego, a contramano de las expectativas al interior de la dirigencia entrerriana de tener finalmente una interna abierta, sin apoyo ni favoritismo del Ejecutivo provincial, y de conquistar la tan esperada reforma de la Carta Orgánica.

Danza de nombres

La idea, hoy todavía no tan posible, de eliminación de las Primarias condiciona radicalmente las estrategias de los nombres que se repiten en los últimos meses para la contienda principal de Entre Ríos. Con mucho cuidado y distinta intensidad en las declaraciones, el ex vicegobernador José Lauritto y los intendentes de Concordia, Enrique Cresto, de Paraná, Adán Bahl, y de Gualeguaychú, Martín Piaggio, se expresaron por la necesidad de garantizar esa opción para movilizar el electorado desde las diferentes trincheras, fortaleciendo las candidaturas municipales y robusteciendo desde varias fórmulas al binomio final que compita en los comicios generales. Por su parte, la vicegobernadora Laura Stratta, mantiene el perfil ligado al acompañamiento de la gestión provincial, a la agenda desplegada desde el Senado, vinculada a la paridad de género y la economía popular, y a la construcción territorial realizada desde su paso por el Ministerio de Desarrollo Social. Transmite su voluntad de convertirse en la primera mujer gobernadora de la provincia pero no se corre de su lugar institucional, sabiendo que esa posibilidad requiere de consensos donde el propio Bordet intervenga en su ejecución.

Mientras, Cresto dejó su lugar como administrador del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento de la Nación (Enohsa) y rápidamente se puso en funciones nuevamente como presidente municipal de la capital del Citrus. En sus primeras horas reunió a la cúpula funcionaria, reorganizó y redujo cargos del Ejecutivo, efectivizó cambios en su gabinete, se reunió con colectiveros en un contexto de paro nacional de UTA, relanzó el plan de obras públicas y anunció nuevas viviendas junto al ministro nacional, Jorge Ferraresi. Desde su entorno ratifican que su opinión es que su sucesor debe salir del voto popular en internas libres, y que ese mismo mecanismo vale para la categoría a la gobernación. Por ahora, su principal propósito a corto plazo es darle ritmo y mayor impronta a la gestión local, en una de las ciudades claves en la composición electoral de la provincia.

Por otro lado, Bahl se concentra en la obra pública, mientras Piaggio profundiza su agenda distintiva vinculada al desarrollo sustentable, el medio ambiente y el acceso a la tierra. La diferencia principal entre los intendentes mencionados es que el paranaense puede ir por un segundo mandato en la capital entrerriana y que también solo le queda un mandato en la fórmula provincial. En Concordia y Gualeguaychú ya no hay posibilidad de reelecciones, y por eso sus presidentes municipales tienen otra expectativa sobre las reglas de juego y la posibilidad de competencia por el sillón de Casa Gris. Lauritto, con su propio estilo, continúa su trabajo en la Comisión Administradora del Río Uruguay, mientras se puso al hombro la organización de la séptima edición del Congreso de Educación, surgido en 2008 por docentes uruguayenses, que integraba Flavia Mena. Fue una doble jornada, con la presencia del intendente Martín Oliva, del ministro de Ciencia, Tecnología e Investigación Tecnológica de la Nación, Daniel Filmus, las/os especialistas/os e investigadoras/os Andrea Alliaud, Graciela Frigerio, Silvina Gvirtz, Alexia Rattazzi y Carlos Skliar, el presidente del CGE, Martín Muller y las legisladoras nacionales Carolina Gaillard y Blanca Osuna, en una agenda de actividades que se repartieron entre las instalaciones del Centro de Educación Física (CEF) N°3, la Universidad de Concepción del Uruguay, el Colegio Justo José de Urquiza y el auditorio municipal Carlos Scelzi.  Ese listado de nombres en el oficialismo se completa con Juan José Bahillo, que tomó una relevancia distinta luego de su designación como secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, y con Mariel Ávila, esposa de Bordet y presidenta desde este año de la Fundación del Instituto Autárquico Provincial del Seguro (Iapser)

El impacto negativo de una posible suspensión de las PASO en la principal fuerza opositora de la provincia es inevitable. Los actuales diputados nacionales Rogelio Frigerio y Pedro Galimberti construyen su apoyatura social desde bases y tradiciones distintas, con el objetivo de darles a acompañamientos una confluencia en la votación final. El ex Ministro del Interior apuesta a su red nacional, los flashes mediáticos aceitados en su época como funcionario nacional y la apuesta presidencial de Horacio Rodríguez Larreta, mientras que el Intendente con licencia de Chajarí representa la pata de los intendentes del radicalismo que vienen tomando terreno luego de 10 años de liderazgo de Atilio Benedetti en el Partido Centenario. Justamente, fue el formato de las Primarias lo que permitió la unidad de la alianza opositora el año pasado, donde Galimberti consiguió los votos para colarse en el tercer lugar de la lista final, desplazando justamente al dos veces ex candidato a gobernador. La eliminación de ese recurso desecha ese plan y requiere otras bases de acuerdos para una fórmula única, que no puede tener a ambos en la categoría principal por la paridad de género. Aunque es cierto que ninguna encuesta, ni la más oficialista ni la más opositora, sentencia que el peronismo entrerriano ganaría las elecciones si fueran hoy, también es real que la tranquilidad y los mecanismos pulidos de Juntos por el Cambio se verá afectada si las PASO terminan siendo canceladas. Hoy solo es un escenario hipotético, pero la vorágine política todo lo vuelve posible.