Preservación y futuro del cementerio uruguayense

El cementerio uruguayense contiene una cuantiosa historia asociada al devenir de nuestra Nación.

De enorme valía histórica y patrimonial, el desafío de poder recuperarlo como
un recurso de la ciudad. Sus construcciones, el ambiente, la posibile declaratoria como museo y la cuestión presupuestaria en diálogo, con su Directora.

La Arq. Ana Almeida, Directora del Cementerio Municipal, dialogó con La Calle sobre la actualidad de la necrópolis uruguayense. Un patrimonio tangible e intangible de enormes proporciones y el desafío de recuperarlo, también como recurso de la ciudad.
“Hemos trabajado sobre tres ejes fundamentales, en el marco del proyecto de gestión, que contiene pautas a corto, mediano y largo plazo. En este sentido, tuvimos en cuenta medio ambiente, seguridad e higiene laboral y la declaratoria de museo a cielo abierto de nuestro Cementerio”, dijo Almeida.
“Como sabemos, aunque no se conozca públicamente en profundidad, este lugar tiene un patrimonio tangible e intangible muy importante, relacionado a la historia de conformación de nuestra Nación. Parte de ese patrimonio es muy fácil de ver, basta recorrer sus panteones y apreciar los detalles artísticos y arquitectónicos. Nuestro Cementerio, conceptualmente, responde al higienismo europeo de principios del siglo XVIII, en un predio de ocho hectáreas localizado hoy en el centro geográfico de la ciudad”.
“Surgió en aquella época ante la necesidad de observar cuestiones de higiene para la salud de las personas y fue levantado fuera de la planta urbana. De ello da cuenta un plano, que se encuentra en el Palacio San José, de la época en que nuestra ciudad era capital de la Provincia y de la Confederación. En él pueden verse ideas de planificación urbana acordes a la vanguardia europea, en este aspecto”.
“En cuanto a su conformación tiene un casco monumental, que es donde están los panteones de personalidades y familias más importantes de ese entonces. Detrás de él se diagramaron manzanas en las cuales existe una arboleda con ejemplares que hoy también son históricos, aunque constituye parte del patrimonio intangible. Fueron donadas por Dolores Costa de Urquiza en el año 1874, según consta en una carta que se encuentra en el Palacio. En la actualidad sus renovales están siendo plantados en un espacio contiguo. Se trata de ejemplares de casuarina, o pino australiano y fueron implantados siguiendo las diagramación inicial”.
“El casco principal conserva una enorme riqueza en cuanto a esculturas, placas, arquitectura, con estatuaria y bustos hecho por autores con reconocimiento nacional. Lo mismo ocurre con los vitrales. Ni hablar del patrimonio intangible, constituido por la gran cantidad de personalidades históricas, educadores del primer colegio laico del país y la Escuela Normal, contemporáneas de Clementina C. de Alió, la que más conocemos”.
Las construcciones
“Existen aquí tumbas y panteones, sobre todo de las familias que conformaban la clase social más rica de Concepción del Uruguay en el siglo XIX y principios del XX, que tenían la costumbre de construir casi simultáneamente su casa en el casco urbano y el panteón en el Cementerio. Inclusive era el mismo arquitecto y los constructores, que volcaban aquí sus proyectos con una manufactura artesanal exquisita. Esto incluye la herrería de forja, estatuaria, escultura, vitrales y terminaciones. Aun entrado el modernismo, también los arquitectos diseñaron y construyeron obras con un lenguaje propio de esa vanguardia”.
Los problemas ambientales
“Cuando mencionamos el tema ambiental me refiero a prácticas en el marco de la Ordenanza 3552, que ha quedado fuera de vigencia en relación a los requerimientos modernos. Una de ellas la quema de residuos a cielo abierto, que se llevaba a cabo también en el cementerio israelita, que si bien está separado por su práctica religiosa, forma parte del predio y rigen para él los alcances de la misma normativa. Para mejorar todos estos aspectos se trabajó muchos con la Secretaría de Salud y la Dirección de Medio Ambiente. En este sentido, debemos destacar las acciones realizadas contra la proliferación de mosquitos, apuntando a la lucha contra el Dengue. Algo tan simple como reemplazar agua por arena marca que hoy tenemos un brusco descenso de casos positivos en las muestras, lo que marca que los resultados fueron muy importantes”.
“Hemos avanzado también mucho en materia de salud e higiene laboral, especialmente en equipos de protección para los trabajadores, que se instruyó en su utilización.
Declaratoria de museo
“Aspiramos impulsar un proyecto ambicioso para que se declare como museo. Otorgarle a un cementerio, que se mantiene completamente activo y que tiene un potencial de uso importante, es un desafío muy grande. Porque, como todo museo, alberga colecciones y se resguarda el patrimonio cultural de una ciudad. Pensamos terminar con el proyecto este año, de manera de poder incorporarlo al presupuesto 2021. Será necesario un Museólogo o un Archivista, que puedan comenzar a conformar las nuevas actividades que requiera nuestro Cementerio y su nueva categoría. Hacemos especial hincapié en la etapa de conservación y preservación que, a su vez, pasa por dos ejes: recuperar y mantener y ello requiere personal adecuado”.
La cuestión presupuestaria
“Por el momento y en el marco de la crisis sanitaria que atravesamos, hablar de un presupuesto para los próximos años, debe necesariamente revisarse. El Cementerio genera sus propios ingresos, provenientes de las diferentes tasas que los vecinos pagan, pero la cantidad de personal para encarar las tareas que tenemos pensado, es bastante elevado. Lo que buscamos es hacer más eficiente el cobro de los derechos por utilización del Cementerio, pero hacerlo mostrando que estamos en camino de mejorar los servicios. En este proceso los trabajadores acompañan, junto a nosotros, ese objetivo; mientras tanto, buscamos mecanismos para ampliar los recursos mejorando las prestaciones”.