El edil de Pensando Concepción presentó una iniciativa, para fortalecer los mecanismos de monitoreo del sistema de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos en Concepción del Uruguay. Además, planteó la necesidad de mejorar los controles técnicos para proteger la infraestructura pública y evitar futuros problemas ambientales.
El concejal Pablo Presas presentó en el Honorable Concejo Deliberante de Concepción del Uruguay un proyecto de ordenanza para reforzar los mecanismos de control y monitoreo del sistema de gestión de residuos de la ciudad, luego de observar deficiencias en la operación del predio de disposición final. La propuesta fue dada a conocer en los últimos días, tras una visita que el edil realizó al lugar tiempo atrás.
Según explicó Presas, durante esa recorrida pudo observar una cava parcialmente llena y con presencia de agua, personas revisando bolsas de residuos y maquinaria detenida, sin tareas de compactación ni movimiento de suelo en ese momento. Para el concejal, la escena resultó “reveladora” respecto del modo en que se estaba trabajando en el lugar.
El edil de Pensando Concepción remarcó que un relleno sanitario requiere un funcionamiento técnico preciso y constante. En ese sentido, detalló que los residuos deben descargarse en frentes de trabajo definidos, compactarse con maquinaria pesada y cubrirse periódicamente con tierra, un procedimiento que permite reducir el volumen, controlar olores, evitar la proliferación de vectores y optimizar el espacio disponible.
De acuerdo con los datos que mencionó, cuando la compactación se realiza correctamente el volumen de los residuos puede disminuir entre un 60 y un 75 por ciento. Si ese proceso no se cumple de manera adecuada, el efecto es el contrario: el espacio se ocupa más rápido y la vida útil de las cavas se acorta.
Inversión pública y funcionamiento del sistema
Presas recordó que Concepción del Uruguay genera alrededor de 90 toneladas de residuos por día, lo que convierte a la gestión integral de residuos sólidos urbanos (GIRSU) en una tarea compleja que requiere infraestructura, logística, maquinaria y planificación a largo plazo.
El concejal también señaló que la ciudad realizó en su momento una inversión importante para construir la planta de disposición final y sus cavas, lo que permitió dejar atrás el esquema de basurales a cielo abierto. Sin embargo, advirtió que la infraestructura por sí sola no garantiza el correcto funcionamiento del sistema si no existe una gestión operativa eficiente.
En ese marco, mencionó que la Secretaría de Ambiente de la provincia emitió en los últimos años una resolución sancionatoria por incumplimientos en el funcionamiento del sistema local de residuos, lo que —según planteó— evidencia problemas que deben ser corregidos.
Además del impacto ambiental que puede provocar una mala operación, Presas sostuvo que también se corre el riesgo de desperdiciar inversión pública. Si una cava se llena antes de lo previsto, el municipio debe avanzar antes de tiempo en la construcción de otra, con los costos que eso implica en movimiento de suelo, impermeabilización y obras complementarias.
Reciclado y control de la gestión
El concejal también puso el foco en el valor económico de los materiales reciclables. Recordó que en la ciudad funciona una cooperativa de recuperadores que semanalmente envía camiones con cartón, plásticos y metales a la industria. Según distintos estudios, entre el 30 y el 40 por ciento de los residuos domiciliarios podrían reciclarse.
“Cuando esos materiales terminan enterrados se pierde una oportunidad ambiental y también económica”, expresó, al remarcar la importancia de promover la separación en origen y fortalecer la recuperación de residuos.
Finalmente, indicó que actualmente se encuentra en marcha un proceso licitatorio para la operación del sistema de disposición final. En ese contexto, consideró clave que la comisión de preadjudicación analice no solo las propuestas económicas sino también los antecedentes ambientales y operativos de las empresas que participan.
Con ese objetivo, el proyecto de ordenanza presentado busca incorporar supervisión técnica y evaluaciones periódicas sobre el funcionamiento del sistema GIRSU, con la intención de mejorar los estándares de gestión y evitar problemas ambientales y económicos a futuro.










