Por qué Milei convirtió a la Argentina en un blanco de guerra

En el quinto día de la guerra desatada por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, el gobierno de Javier Milei se alineó explícitamente con las potencias agresoras, celebró la muerte del líder supremo Alí Jamenei y participa de una cumbre de seguridad hemisférica en Washington, mientras analiza un posible envío de cascos blancos, exponiendo al país a ser blanco de un conflicto global de consecuencias impredecibles.

La guerra se expandió a una docena de países del Golfo Pérsico y llegó hasta Sri Lanka, donde un submarino estadounidense hundió al buque iraní IRIS Dena con 83 tripulantes. Mientras la mayoría de los países de la región llaman a la desescalada, Milei sobreactuó su respaldo a Trump: «celebramos la operación que resultó en la eliminación» de Jamenei, dijo la Oficina del Presidente. El canciller Pablo Quirno, consultado sobre un posible envío de tropas, respondió que «todavía no».



El ministro de Defensa, Carlos Presti, participa en Washington de una cumbre de «seguridad hemisférica» con su par Pete Hegseth. El gobierno no descarta una participación directa, luego de que Milei ofreciera cascos blancos en su último viaje a Mar-a-Lago. El análisis advierte que alinearse con las potencias agresoras implica asumir riesgos innecesarios en un conflicto multidimensional donde todo puede ser un arma o un objetivo.