El entrenador de Gimnasia habló con La Calle en la previa de la revancha ante 9 de Julio de Rafaela, tras el 4 a 1 conseguido en el “Núñez”. Aunque reconoció que la diferencia es importante, remarcó que el equipo debe sostener la concentración y la intensidad. También destacó el buen grupo humano, el compromiso de los jugadores y la posibilidad de seguir alimentando la ilusión del hincha.
Gimnasia y Esgrima afrontará este domingo en Rafaela un nuevo desafío en su camino por la Reválida del Torneo Federal A. El 4 a 1 conseguido en el partido de ida frente a 9 de Julio le permitió al Lobo uruguayense sacar una diferencia importante, pero puertas adentro saben que todavía quedan 90 minutos determinantes. La premisa es clara: mantener la identidad, afrontar la revancha con la misma seriedad que los encuentros anteriores y no dejarse llevar por la ventaja obtenida en el Núñez.
Martín Pinilla, entrenador del conjunto uruguayense, dialogó con La Calle en la previa del encuentro y dejó en claro que el resultado de la ida no modificará la manera de preparar el partido. El cuerpo técnico y los futbolistas trabajan con la misma intensidad de las últimas semanas, conscientes de que enfrente tendrán a un rival con argumentos suficientes para poner en riesgo la clasificación.
“Fue una semana buena, como las semanas anteriores al partido, trabajando siempre con las mismas ganas e intensidad para llegar de la mejor manera al partido de este domingo. Sabemos que enfrentamos a un muy buen equipo, que juega muy bien al fútbol y que crea muchas situaciones de gol, por lo que tenemos que estar muy concentrados durante todo el partido”, explicó Pinilla.
La diferencia de tres goles le permite a Gimnasia afrontar la revancha con un margen favorable: podrá avanzar si gana, empata o pierde por uno o dos tantos. Sin embargo, el entrenador no quiere que esa situación condicione la propuesta futbolística ni que genere una confianza excesiva. La intención es volver a mostrar las virtudes que le permitieron imponerse en el primer encuentro, especialmente en la recuperación de la pelota y la capacidad para impedir que el rival pueda desplegar su juego.
En ese sentido, fue contundente al describir el planteo que imagina para este domingo. “No planteamos el partido de acuerdo al resultado. Obviamente sabemos que tenemos una ventaja, pero no podemos cambiar nuestro juego ni pensar en nada que nos lleve a relajarnos. Debemos jugar otros 90 minutos como lo hicimos de local, donde la concentración y el poder recuperar la pelota rápidamente y no dejarlos hacer su juego serán fundamentales para poder sacar un buen resultado”, remarcó.
Una diferencia que sorprendió
El 4 a 1 de la ida dejó al Lobo en una posición favorable, aunque el propio Pinilla reconoció que no esperaba obtener una ventaja tan amplia. Gimnasia supo aprovechar las oportunidades que tuvo, golpeó rápidamente y encontró confianza para desarrollar su juego. Del otro lado, 9 de Julio también generó situaciones y mostró por qué es un equipo al que no se puede subestimar. “La verdad es que no pensaba en sacar una diferencia de tres goles. Sí sabíamos que podíamos tener posibilidades de convertir goles porque, al ser un equipo muy ofensivo, por ahí deja espacios. El hecho de convertir enseguida de comenzado el partido nos dio la confianza para después aprovechar las ocasiones de gol”, analizó el entrenador.
En su repaso del encuentro, también puso el foco en las posibilidades que tuvo el conjunto rafaelino y en la importancia de algunas intervenciones para sostener la diferencia. “Ellos también nos crearon situaciones y tanto Emiliano como a veces un palo hicieron que la diferencia sea la que fue”, agregó, en una lectura que vuelve a poner de manifiesto el respeto por un adversario que, obligado a buscar el resultado, seguramente intentará tomar la iniciativa desde el comienzo.
Pinilla también se refirió a la paridad que caracterizó a la competencia durante la temporada y a las particularidades de esta instancia, en la que los equipos que pelearon por mantener la categoría encuentran ahora la posibilidad de disputar un objetivo diferente. “Creo que en esta serie todos los partidos fueron muy parejos porque los que vienen de jugar por no descender ya vienen preparados a jugar con una presión extra, sumado a que se pueden soltar un poco más ahora, sabiendo que se está jugando por algo más lindo, que no es por no descender. Igualmente, al menos en nuestra zona, todos los equipos han sido muy parejos durante el año”, señaló.
Por eso, el entrenador prefiere no proyectarse más allá del compromiso inmediato. La clasificación está al alcance, pero el recorrido todavía demanda atención y trabajo. “No nos fijamos más que en el partido que viene y tratamos de disfrutar el momento o el tiempito que se pueda y ya meternos en lo que viene”, resumió.
El valor de un grupo que se hizo fuerte
El presente de Gimnasia tiene un significado especial si se tiene en cuenta el camino recorrido durante la temporada. El objetivo inicial fue sostener la categoría, una meta que en determinados momentos pareció difícil de alcanzar. Sin embargo, el equipo logró acomodarse, encontrar respuestas y construir una identidad que hoy le permite afrontar los playoffs con la ilusión de seguir avanzando.
Para Pinilla, una de las claves está en el grupo humano que se conformó y en la manera en que los futbolistas asumieron el trabajo cotidiano. La unión, el compromiso y la predisposición para corregir errores aparecen como aspectos fundamentales de un plantel que logró atravesar momentos complicados sin perder de vista el objetivo colectivo. “Una de las mayores cualidades que tiene este plantel es el muy buen grupo que hay. Eso hace que siempre se trabaje disfrutando de lo que hacemos y que, cuando las cosas no salen, sea más fácil poder corregirlas”, sostuvo.
El entrenador destacó especialmente la importancia de que no existan individualidades por encima del conjunto y de que cada integrante entienda que el equipo está por encima de cualquier interés personal. En ese sentido, explicó que se trata de una construcción que se trabaja desde el primer día y que también se refleja en la convivencia dentro del vestuario y en los entrenamientos.“Tratamos desde el primer día de que no haya individualidades, que el equipo sea lo más importante, donde nadie está esperando que al otro le vaya mal para tener una posibilidad. Hasta entre los mismos jugadores a veces se corrigen cosas y son bien tomadas, porque todos sabemos que buscamos lo mejor para el equipo”, expresó.
Esa dinámica, según describió, permite que el plantel trabaje en un ambiente de confianza, en el que las observaciones se aceptan como parte del crecimiento y nadie se siente por encima de los demás. “De esa manera entrenamos, donde no hay gente que mande y nadie es más importante que el otro. A partir de ahí cada día aprendemos algo y mejoramos, por lo que da gusto ir a cada entrenamiento”, añadió.
La valoración de Pinilla permite entender una de las características que el hincha reconoce en este Gimnasia: un equipo que pelea cada pelota, que transmite compromiso y que siente la camiseta. A eso se suma la presencia de varios futbolistas surgidos de las divisiones formativas del club, quienes respondieron a la exigencia de la categoría y se convirtieron en parte importante de un plantel que hoy busca dar un paso más.
Junto con su cuerpo técnico, y con el trabajo compartido con Leguizamón, Pinilla logró sostener al grupo en un contexto exigente y adaptarse a distintas dificultades. El objetivo de la permanencia quedó atrás y ahora aparece una oportunidad que, al comienzo del campeonato, parecía lejana: seguir compitiendo y, por qué no, despertar en el hincha una ilusión que hacía tiempo no encontraba un escenario semejante.
Tratar de disfrutar
El entrenador también dejó una reflexión sobre la manera en que se vive este presente. Si bien procura que sus jugadores disfruten cada partido, reconoce que su propia función le impide vivir los encuentros con la misma tranquilidad. La responsabilidad de tomar decisiones y pensar en lo que viene hace que la alegría por una victoria dure poco, aunque encuentra otros momentos para disfrutar del trabajo. “Es difícil saber si los otros disfrutan en qué momentos. Yo creo que sí, sobre todo cuando se gana un partido o durante los entrenamientos. A los jugadores les pedimos que disfruten cada partido que juegan, aunque es difícil”, comentó.
En su caso, la tensión de la competencia aparece como parte inevitable del rol de entrenador. “Yo no disfruto de los partidos. Me pongo contento si ganamos, sobre todo por los jugadores y la gente, pero sé que es solo un ratito y que el que viene va a ser más difícil”, reconoció. Sin embargo, el fútbol también le ofrece algún espacio de disfrute lejos de la presión del resultado. Pinilla encontró en los entrenamientos y en las charlas con sus colaboradores una manera de compartir la pasión por el juego, intercambiar ideas y aprender de quienes lo acompañan en el día a día. “Disfruto en los entrenamientos y, sobre todo, en las charlas con el cuerpo técnico antes o después de los entrenamientos, en la pieza donde nos juntamos. Me gusta tomar unos mates hablando de fútbol, escuchando lo que piensan los otros y, sobre todo, anécdotas de Luciano o el Profe Nico, que tienen su recorrido en el fútbol”, contó.
Esa combinación de trabajo, aprendizaje y sentido de pertenencia parece ser parte de la fórmula con la que Gimnasia logró salir adelante en una temporada compleja. Ahora, el desafío será sostenerla en Rafaela, ante un rival que saldrá decidido a revertir la serie y que obligará al Lobo a mantener la concentración durante los 90 minutos. La ventaja está, la ilusión también.













