Secuestraron y asfixiaron a Xiomara Naomi Méndez, pese a que su familia ya había pagado un rescate.
Dos hombres, entre ellos un conocido de la víctima, fueron condenados este miércoles a prisión perpetua por el secuestro extorsivo seguido de muerte de Xiomara Naomi Méndez, la adolescente de 15 años capturada en 2018 a la salida de su escuela en el bario porteño de Flores y luego hallada asfixiada en el auto en el que la tenían cautiva, pese a que su familia ya había pagado un rescate, informaron fuentes judiciales.
Se trata de Bruno Martín Cortez (38) y Luis Alberto «El Loco» Fernández (43), quienes fueron condenados por el Tribunal Oral Federal (TOF) 6 a la pena máxima tras un juicio que duró casi nueve meses.
Tal como había solicitado en su alegato la fiscal general Gabriela Baigún, el TOF 6 consideró a ambos imputados como coautores de los delitos de «secuestro extorsivo, agravado por causar intencionalmente la muerte de la víctima, por ser la víctima una joven menor de edad, por la existencia de un vínculo de respeto y por haber obtenido el pago del rescate».
En el caso de Fernández, también fue condenado por «resistencia a la autoridad agravada por haberse cometido mediante el uso de un arma de fuego, encubrimiento por receptación y portación de arma de guerra».
Los jueces Sabrina Namer, Néstor Guillermo Costabel y Rodrigo Giménez Uriburu también ordenaron hacer entrega a la madre de la víctima el dinero incautado en la causa, que era la mitad de los 30.000 pesos que pagó de rescate.
Si esta condena se confirma, Cortez y Fernández recién podrán pedir la libertad condicional en 2053, tras pasar 35 años encarcelados.
El crimen
Según lo acreditado en el juicio, el hecho ocurrió a las 17 del 20 de noviembre de ese año, cuando la víctima fue secuestrada a la salida del Liceo número 5 «Pascual Guaglianone», ubicado en Carabobo 297, de Flores.
La adolescente fue interceptada por Fernández -conocido de la familia a quien la propia víctima llamaba «tío»-, que le gritó «Naomi», por lo que la chica le dijo a una amiga «me vinieron a buscar» y se subió a un Fiat Duna rojo.










