Pedagogías alternativas que ganan terreno en Argentina: diferencias entre Montessori, Reggio Emilia, Waldorf y Pikler

Montessori, Waldorf, Reggio Emilia y Pikler son las principales pedagogías activas que se están adoptando en Argentina como alternativas al método educativo tradicional, centradas en el desarrollo integral del niño, el aprendizaje autónomo y la experimentación.

Estas corrientes pedagógicas, originadas en Europa entre fines del siglo XIX y mediados del XX, comparten el enfoque en el niño como protagonista de su propio aprendizaje, aunque presentan diferencias metodológicas significativas.



Pedagogía Montessori

Desarrollada por la médica y educadora italiana María Montessori, esta pedagogía se basa en la motivación como medio para el aprendizaje. El niño es el centro de la educación y decide sus intereses dentro de un ambiente previamente preparado por el adulto con materiales educativos accesibles. El aprendizaje se realiza mediante la experiencia práctica y los sentidos, fomentando la autonomía y el espíritu crítico. Los niños se agrupan en etapas de tres años, donde los mayores ayudan a los más pequeños para fomentar el trabajo colaborativo.

Pedagogía Reggio Emilia

Liderada por el pedagogo italiano Loris Malaguzzi, esta metodología, también llamada «pedagogía del asombro», sostiene que el aprendizaje solo es posible a través de la emoción. El ambiente es considerado el «tercer educador» y se prepara con belleza estética para provocar asombro y deseo de descubrir. El aprendizaje nace del interés y la motivación personal del niño a partir de actividades cotidianas y de la naturaleza. Se enfatiza una relación bidireccional entre maestro y alumno basada en la escucha activa.

Pedagogía Waldorf

Fundada en 1919 por el filósofo Rudolf Steiner en Stuttgart, Alemania, esta pedagogía utiliza el juego como método principal de aprendizaje durante los primeros siete años de vida. Los niños trabajan mediante actividades artísticas, juego e imaginación en espacios con colores y actividades prácticas (huertas, cocina, música). A diferencia de Montessori, las actividades se eligen en función de los intereses del grupo, no de cada individuo. La lectoescritura y operaciones matemáticas se introducen a partir de los siete años.

Pedagogía Pikler

Creada por la pediatra húngara Emmi Pikler en 1946 en Budapest, esta corriente se centra en el desarrollo motor autónomo de los bebés. Según sus estudios, los niños están capacitados para desarrollarse libremente sin intervención del adulto si cuentan con las condiciones adecuadas. Utiliza muebles y objetos específicos (escaleras, tarimas, cajones) para fomentar el movimiento autónomo, permitiendo que el niño descubra por sí mismo. El adulto actúa como guía paciente que observa y respeta el ritmo del pequeño sin intervenir en sus movimientos.