El presidente, que había anunciado su renuncia en medio de la crisis desatada por la intervención de Ueno Bank, solicitó 72 horas para preparar su defensa, pero el Congreso le negó la prórroga. El proceso continúa mientras crecen las protestas y la incertidumbre institucional.
Paraguay atraviesa una de las crisis políticas e institucionales más delicadas de los últimos años. El escándalo financiero en torno a Ueno Bank, que dejó a millones de clientes sin acceso a sus ahorros, derivó en un proceso de juicio político contra el presidente Santiago Peña, quien anunció su renuncia, pero no logró concretar su salida del poder.
En ese contexto, el mandatario solicitó al Congreso una prórroga de 72 horas para preparar y ejercer su defensa. Sin embargo, el Senado rechazó el planteo y dispuso que compareciera en un plazo mucho más breve. La decisión profundizó la tensión en torno al procedimiento, que continúa avanzando en el Parlamento.
Peña había fundamentado su pedido en la falta de tiempo para analizar las acusaciones y organizar su estrategia legal. Según explicó en una presentación dirigida al titular del Congreso, Basilio “Bachi” Núñez, recibió la notificación formal el jueves por la noche, a las 22.15, acompañada por un documento acusatorio de 15 páginas y alrededor de 300 fojas de antecedentes.
El presidente consideró que disponer de menos de 12 horas para responder no garantizaba las condiciones necesarias para ejercer su derecho a la defensa. Por ese motivo, reclamó tres días adicionales para estudiar el expediente, elegir a sus abogados y presentar las pruebas correspondientes.
El Senado, sin embargo, rechazó la solicitud. La sesión continuó sin la presencia de Peña, aunque sus abogados Adolfo Ferreiro y Ricardo Preda se presentaron ante los legisladores para asumir su defensa. El mandatario había anticipado que comparecería ante las instituciones y que no eludiría su responsabilidad frente a la ciudadanía.
Una renuncia que no frenó la crisis
La situación política se había agravado el jueves, cuando Peña anunció su renuncia a la Presidencia en medio de las repercusiones por la intervención de Ueno Bank. No obstante, su salida no se concretó y el Congreso mantuvo en marcha el procedimiento de juicio político.
La crisis bancaria constituye el origen del conflicto. La intervención de la entidad por parte del Banco Central paraguayo generó preocupación entre millones de ahorristas que quedaron temporalmente sin disponibilidad de sus fondos. Ueno Bank tenía cerca de 2,9 millones de clientes y también administraba importantes recursos de organismos públicos, entre ellos fondos vinculados al sistema previsional.
Las acusaciones contra Peña apuntan a presuntos conflictos de intereses, irregularidades en los controles regulatorios y posibles responsabilidades en el manejo de fondos públicos relacionados con la entidad financiera. El mandatario deberá responder a esos señalamientos en el marco del proceso parlamentario.
Crece la presión en las calles
Mientras el Senado avanza con el juicio político, las protestas también se hicieron sentir en Asunción. Ahorristas, estudiantes y distintos sectores se concentraron frente a organismos públicos y en las inmediaciones del Congreso para reclamar respuestas por la situación financiera y exigir que se determinen responsabilidades.
La tensión alcanzó además al entorno del Gobierno. Tres colaboradores cercanos a Peña presentaron sus renuncias, entre ellos funcionarios de áreas clave de la administración, en una jornada marcada por la incertidumbre sobre la continuidad del mandatario.
El Senado admitió por unanimidad las pruebas presentadas por la parte acusadora, con los 41 legisladores presentes a favor. Con esa decisión, el procedimiento quedó habilitado para avanzar hacia los alegatos de la acusación y de la defensa, antes de la deliberación y la votación final.
De este modo, Paraguay enfrenta un escenario de fuerte inestabilidad, en el que la crisis de una entidad financiera se transformó en un conflicto político de alcance nacional, con consecuencias sobre la conducción del Ejecutivo y la confianza en las instituciones.











