Opinión. La dinámica de la pandemia

En el diario del futuro quizá la sociología de la pandemia termine en pura estadística. Aun así, nadie en su sano juicio, podrá asegurar entonces que la crisis sanitaria generada por la aparición del Covid 19 pasó por nosotros sin pena ni gloria. El asedio, que ya lleva ocho meses completos, pone en claro que el virus termina siendo sólo un disparador y que el emergente social terminará dejando su marca singular en la dinámica que el momento ha impuesto. Al estilo de un sitio militar, las provisiones muestran quiénes somos y cuánto podemos sostener la virtud de la conciencia social, que al comienzo parecía inquebrantable. Es obvio que, si hubiéramos conocido la extensión de este desafío comunitario, quizá nuestra conducta hubiera sido otra. Hace ocho meses un solo caso en la ciudad era una tragedia y una muerte, casi la nuestra. Ayer hubo más de cuarenta y en las semanas precedentes también fallecidos. Vale aclararlo: se trata de decesos bastante por debajo de la franja etaria que la estadística marcaba entonces. Aun así, resulta difícil encontrar en la calle acciones en línea con la realidad. Cada vez más simbología oriental disfrutando en familia. A esta altura, hasta parece un imaginario signo de resistencia, que un grupo de gente sin barbijo agrupe tres generaciones de un mismo núcleo, o que los adolescentes se nieguen a esa profilaxis elemental. ¡Ni ahí…!, dirán si les consultamos. Eso sí, hubo pequeños actos revolucionarios, al estilo de ¡liberen la bici!, ¡marinas ya! o ¡playas al gobierno, bronceador al poder! Junto a ello los que, en línea con el lenguaje bélico, verdaderamente tienen para reclamar, desde la primera línea de combate. Una ecuación de dos incógnitas. La primera: qué hacer con nuestros niños si no van a la escuela. La segunda. Qué hacer con ellos en vacaciones, si no hay playas. Podría agregarse una tercera: qué hacer con nosotros. Ahora, imaginemos esta dinámica en marzo 2021 y, con las proyecciones de casos actuales, vivir en una ciudad de un centenar de positivos diarios. ¿Hacia dónde miraremos, si nuestras madres patrias europeas o americanas del norte real, no saben cómo ni dónde? De allí vendrá la solución. Asegura la mayoría. Es sólo cuestión de tiempo y unos pocos dólares. La conciencia mágica sobrevuela mientras acabamos el crédito. Pero no se trata de trabajar sobre las predicciones, desde que Nostradamus leyó a Tu Sam, sabe que puede fallar. Es el escenario actual el que marca las pautas de lo que vendrá. A tener en cuenta, sobre todo, cuando se aproxima la época del año que elegimos para encontrarnos o, al menos, juntarnos.  Está en nosotros extender el asedio o impedirle al virus que rompa nuestro contrato comunitario.

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