La industria de los lácteos es uno de los segmentos que más ha padecido la caída del consumo y las complicaciones financieras derivadas de los altos costos operativos y la merma de negocios como la exportación. Aunque con matices y variables por demás de diversas, empresas como Lácteos Verónica, SanCor, La Lácteo y ARSA, protagonizan situaciones dramáticas en términos de operatividad y desempeño comercial. A esos nombres se les sumó en las últimas horas otra compañía muy reconocida y que, también, atraviesa un momento crítico: La Suipachense.
La empresa viene de aplicar despidos y acumula una deuda multimillonaria. La firma debe meses de sueldos y ha girado más de 500 cheques sin fondo. Esta semana, la comunidad de Suipacha, sede de la planta más importante de la compañía, se movilizó por las calles exigiendo respuestas.
La concentración que tuvo lugar en el pueblo bonaerense, que a nivel laboral depende fuertemente de la actividad de la Suipachense, respondió a la grave situación que amenaza con la pérdida 140 empleos directos.
La planta de la empresa se encuentra bloqueada y el gremio de los trabajadores, Atilra, es acusado por la empresa de agravar la caída del procesamiento de leche. En su mejor momento comercial, La Suipachense llegó a operar con hasta 250.000 litros diarios. En la actualidad, ese volumen se redujo a cero, aunque ya en el último año su capacidad había bajado hasta merodear los 40.000 litros diarios.
Hasta el momento, la intervención de la Secretaría de Trabajo sigue sin cobrar forma. Y esa misma ausencia es el aspecto que, también, mantiene a los empleados de la láctea en vilo. La incertidumbre respecto de qué pasará con la empresa preocupa y mucho a la comunidad local.
Riesgo de quiebra
Las instalaciones en Suipacha son propiedad del grupo venezolano Maralac desde hace algo más de 13 años. Desde el desembarco de esos capitales, la compañía ha atravesado distintas etapas comerciales, pero la crisis comenzó a imponerse desde hace algo más de un año.
En la actualidad, y de acuerdo a datos de la base de deudores del Banco Central, la compañía acumula casi 520 cheques rechazados por un monto total superior a los 3.600 millones de pesos.
A eso hay que sumarle la situación de procesamiento de leche nulo, consecuencia también de las abultadas deudas que la empresa mantiene con los 180 proveedores que la abastecían.
Se estiman en 3.000 millones de pesos mensuales el monto que requiere la firma para operar con normalidad, pero apenas recauda 500 millones. De ahí que ante la gravedad del escenario operativo y laboral, que el riesgo de quiebra se acelerado en las últimas semanas.
Pie de foto: La firma procesaba 250.000 litros de leche, pero desde el año pasado bajó a 40.000 litros.