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Bautismo
Naomí Salas recibió el sacramento del Bautismo en la Basílica Inmaculada Concepción.

Santoral
Los católicos recuerdan hoy al padre Pío de Pietrelcina. Francisco Forgione, presbítero de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos, mostró una atención particular hacia los pobres y necesitados, terminando su peregrinación terrena y configurándose con Cristo crucificado. Fue beatificado el 2 de mayo de 1999 y canonizado el 16 de junio de 2002. Al igual que el apóstol Pablo, puso en la cumbre de su vida y su apostolado la Cruz de su Señor como su fuerza, sabiduría y gloria. Inflamado de amor hacia Jesucristo, se conformó a Él por medio de la inmolación de sí mismo por la salvación del mundo. Derramó sin parar los tesoros de la gracia que Dios le había concedido con especial generosidad a través de su ministerio, sirviendo a los hombres y mujeres que se acercaban a él, cada vez más numerosos, engendrando una inmensa multitud de hijos e hijas espirituales. Ese dignísimo seguidor de San Francisco de Asís nació el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, Archidiócesis de Benevento, hijo de Grazio Forgione y de María Giuseppa de Nunzio. Fue bautizado al día siguiente recibiendo el nombre de Francisco. A los 12 años, recibió el Sacramento de la Confirmación y la Primera Comunión. El 6 de enero de 1903, cuando contaba 16 años, entró en el noviciado de la orden de los Frailes Menores Capuchinos en Morcone, donde el 22 del mismo mes vistió el hábito franciscano y recibió el nombre de fray Pío. Acabado el año de noviciado, emitió la profesión de los votos simples y el 27 de enero de 1907 la profesión solemne. Después de la ordenación sacerdotal, recibida el 10 de agosto de 1910 en Benevento, por motivos de salud, permaneció en su familia hasta 1916. En septiembre del mismo año fue enviado al Convento de San Giovanni Rotondo y permaneció allí hasta su muerte. Enardecido por el amor a Dios y al prójimo, el Padre Pío vivió en plenitud la vocación de colaborar en la redención del hombre, según la misión especial que caracterizó toda su vida y que llevó a cabo mediante la dirección espiritual de los fieles, la reconciliación sacramental de los penitentes y la celebración de la Eucaristía. El momento cumbre de su actividad apostólica era aquél en el que celebraba la santa misa. Los fieles, que participaban, percibían la altura y profundidad de su espiritualidad. En el orden de la caridad social, se comprometió en aliviar los dolores y las miserias de tantas familias, especialmente con la fundación de la Casa del Alivio del Sufrimiento, inaugurada el 5de mayo de 1956. Para el Padre Pío, la fe era la vida: quería y hacía todo a la luz de la fe. Estuvo dedicado asiduamente a la oración. Pasaba el día y gran parte de la noche en coloquio con Dios. La fe lo llevó siempre a la aceptación de la voluntad misteriosa de Dios.



Cena del Jubilado
El Centro de Jubilados y Pensionados Provinciales – Delegación Concepción del Uruguay organiza la Cena por el Día del Jubilado. Se realizará el 30 de septiembre, desde las 20:30, en el Club Social. El menú constará de una entrada con variedades saladas (empanaditas, canastitas surtidas, sándwiches, figazzas, etcétera), un plato principal (vacío al horno con papa y batata) y una mesa con dulces. Se invitó a concurrir con cotillón primaveral (vinchas, collares y sombreros). Las entradas podrán conseguirse hasta hoy.

Aniversarios e imágenes familiares
Los lectores de LA CALLE que deseen enviar sus fotos referidas a cómo celebran sus aniversarios y viven la cuarentena desde sus casas pueden enviarlas –en forma gratuita- al siguiente correo electrónico: redacción@lacalle.com.ar para su publicación.
En lo posible, consignar los nombres de las personas que aparecen en la imagen, el apellido de la familia y la localidad de residencia.