Bautismo
En la Basílica Inmaculada Concepción fue bautizada María Valentina Gómez.
Santoral
Los católicos recuerdan hoy a Santo Domingo Savio, Nació en Riva de Chieri, Italia, en la humilde casita de los esposos Carlos y Brígida, el 2 de abril de 1842. Al año siguiente toda su familia se trasladó a las colinas de Murialdo. Es un niño del pueblo, nacido en una familia profundamente cristiana y joven, pobre y repetidamente probada. El 8 de abril de 1849 tomó su Primera Comunión. Muy temprano, vestido de fiesta, Domingo se dirigió a la iglesia parroquial de Castelnuovo. Fue el primero en entrar al templo y el último en salir. Aquel día fue siempre memorable para él. Arrodillado al pie del altar, con las manos juntas y con la mente y el corazón transportados al cielo, pronuncia los propósitos que venía preparando desde hacía tiempo: «Propósitos que yo, Domingo Savio, hice en 1849, a los siete años de edad, el día de mi Primera Comunión: 1. Me confesaré muy a menudo y recibiré la Sagrada Comunión siempre que el confesor me lo permita; 2. Quiero santificar los días de fiesta; 3. Mis amigos serán Jesús y María; 4. Antes morir que pecar”. Esos recuerdos fueron la norma de todos sus actos hasta el fin de su vida. El 2 de octubre de 1854 conoció a Don Bosco.
Homenaje a García Márquez
Se trata de un material digital gratuito titulado ‘La máquina de la memoria’. Cuenta con 220 páginas divididas en Contando a Gabo y Conversando sobre Gabo, donde se compilan crónicas, artículos y conversaciones sobre la vida, la obra y el legado del escritor. La publicación fue llevada adelante por el escritor y periodista cultural Orlando Oliveros a través de la Fundación Gabo y el acceso al libro se puede realizar mediante la página oficial, siguiendo el link https://mailchi.mp/fundaciongabo/libro-la-maquina-de-la-memoria-gabo. Según su propio autor, el libro pretende poner frente a los ojos de los lectores curiosos una rueda de historias y diálogos que permitan conocer a fondo la vasta formación cultural de García Márquez y los misterios de su obra. Todo ello con el mayor rigor posible.
Por su parte, según la Fundación Gabo, el título está inspirado en la máquina que inventó José Arcadio Buendía, personaje de ‘Cien años de soledad’, para combatir el olvido que provocó la peste del insomnio en los habitantes de Macondo.









