No hay evidencias de eficacia del ibuprofeno nebulizado

Señor director:
En las últimas semanas ha cobrado estado público por los medios de comunicación, que el ibuprofenato de sodio en forma nebulizada ha sido utilizado exitosamente en pacientes con formas moderadas y graves de Covid-19, en nuestro país. El uso de este tratamiento es apoyado por algunos grupos de médicos y por algunos gobiernos provinciales.
La COVID-19 es posiblemente uno de los problemas de salud de mayor impacto en la sociedad de los últimos 100 años cuyas consecuencias se verán por generaciones, con un creciente impacto en morbilidad, mortalidad y discapacidad y un incalculable costo económico. Si algo se hizo evidente con el devenir de los hechos recientes es que aún no se han encontrado formas de tratamientos eficaces y que es prioritario entre nuestros deberes como médicos el de “Primero no Dañar”, lo que incluye no diseminar información errónea o confusa que genere falsas expectativas en la población y en el personal de salud.
Desde la Sección de Infecciones Pulmonares de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria hemos desarrollado una extensa revisión de actualización continua sobre todo el conocimiento científico generado en los últimos meses, que se plasmó en la publicación de una serie de Orientaciones sobre terapéutica, fijando posiciones tendientes a evitar que se indique o realicen determinados tratamientos cuya utilidad no está demostrada o que resulten inútiles, e hicimos la reserva de que existen algunos tratamientos de efectividad dudosa o no suficientemente probada que solo podrían ser utilizados en el contexto de un ensayo clínico bien diseñado, con el consentimiento informado del paciente. Para el caso concreto del Ibuprofeno inhalado no existe aún evidencia científica alguna sobre su supuesta efectividad en COVID 19 que haya sido obtenida según los estándares aceptados. Es, al momento actual, una mera hipótesis que no se encuentra ni siquiera en fase de investigación preliminar. Por ello resaltamos y alertamos sobre la irresponsabilidad siquiera de mencionarlo como una opción ante los medios y fuera de los contextos adecuados que son los de los estudios supervisados por autoridades competentes y de los resultados publicados en revistas científicas, lo cual lleva a generar falsas expectativas, desorientar a los equipos de salud tratantes induciéndolos a indicar tratamientos no autorizados y no debidamente probados y agregar costos innecesarios al sistema de salud. Asimismo, todas las investigaciones en marcha con nuevos medicamentos o tecnologías, deben suscribirse a las normas de buena práctica clínica y atenerse a las pautas nacionales e internacionales que regulan la materia.
Sección de Infecciones
Pulmonares de la AAMR

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