Murió Ramiro Agulla, el creativo que marcó una época

Ramiro Agulla, uno de los publicistas más influyentes de la Argentina, murió a los 61 años luego de que una neumonía derivara en un shock séptico. El creador de campañas que quedaron grabadas en la memoria colectiva, como “La llama que llama” y la estrategia comunicacional que llevó a Fernando de la Rúa a la Presidencia en 1999, fue despedido este viernes en una ceremonia íntima en el cementerio Jardín de Paz.

Familiares, amigos y figuras del ámbito empresarial, político y social acompañaron a su esposa, Delfina Vázquez Maiztegui, durante el último adiós. Entre quienes participaron estuvieron referentes de distintos sectores que compartieron momentos de su trayectoria, marcada por la creatividad, la innovación y una fuerte influencia en la comunicación argentina.



Nacido en Río Gallegos en 1964, Agulla se formó en la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad y comenzó su carrera en agencias como León Chocrón y J. Walter Thompson. En 1994 fundó junto a Carlos Baccetti la agencia Agulla & Baccetti, una dupla que revolucionó la publicidad local con campañas que combinaban humor, emoción e identidad nacional.

Desde esa agencia surgieron piezas que se transformaron en clásicos, como “La llama que llama” para Telecom, “El Oso” para Quilmes y el recordado comercial “Gueropa!” para Renault Clio MTV, que obtuvo un León de Oro en el Festival de Cannes. El trabajo de la dupla también alcanzó reconocimiento internacional y ubicó a la agencia entre las más destacadas del mundo.

Su influencia no quedó limitada al ámbito comercial. Agulla fue uno de los impulsores del marketing político moderno en la Argentina y participó en campañas presidenciales y electorales de distintos dirigentes. La más recordada fue la de Fernando de la Rúa en 1999, con el mensaje “dicen que soy aburrido”, una estrategia que modificó la manera de comunicar la política en el país.

A lo largo de su carrera, Agulla defendió una idea central sobre la comunicación: que las personas no se vinculan con los mensajes solamente por la información, sino por las emociones que generan. Su estilo dejó una marca en la publicidad argentina y convirtió varias de sus campañas en parte del imaginario popular.