Murió el cineasta húngaro Béla Tarr, maestro del cine contemplativo, a los 70 años

Béla Tarr, el influyente cineasta húngaro conocido por sus largas y sombrías películas contemplativas como «Sátántangó» y «Las armonías de Werckmeister», murió este lunes en un hospital de Budapest a los 70 años, tras una serie de enfermedades prolongadas y graves.

Su hijastra, Reka Gaborjani, confirmó la muerte. Tarr, nacido en Pécs en 1955, comenzó a filmar a los 16 años mientras trabajaba en otros oficios. Su carrera profesional inició con dramas domésticos, pero a lo largo de ocho películas desarrolló un estilo único que lo convirtió en un favorito de la crítica y un habitual en festivales internacionales. En la mayoría de sus trabajos colaboró con su pareja desde 1978, Ágnes Hranitzky, quien era la editora de sus films.



Críticos de The New York Times elogiaron su trabajo, describiendo su cine como «algo antiguo y atemporal» y calificando la épica «Sátántangó» (de siete horas) como su obra maestra, capaz de «encontrar la belleza en cada rincón miserable y mundano». Sus películas, como «La condena» (1988) y «Las armonías de Werckmeister» (2000), se caracterizan por estar ambientadas en comunidades rurales desoladas de Hungría y por su colaboración frecuente con el escritor húngaro y premio Nobel László Krasznahorkai.

Su última película fue «El caballo de Turín» (2011), que ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Berlín. Al recibir el premio, Tarr sorprendió al anunciar que sería su film final, argumentando que «habían hecho todo lo que querían». Tras ello, se dedicó a dirigir la escuela de cine film.factory en Sarajevo y a la docencia.

Postura política

En su Hungría natal, Tarr fue un crítico público de la política populista del primer ministro Viktor Orbán. En los años 80, el gobierno húngaro cerró un estudio cinematográfico que él dirigía junto a otros cineastas experimentales.

Reacciones

Krasznahorkai dijo en un comunicado que Tarr fue «uno de los más grandes artistas de nuestro tiempo. Imparable, brutal, inquebrantable», y se preguntó: «¿Quién será el próximo rebelde?». Le sobreviven su pareja, Ágnes Hranitzky, y su hijastra, Reka Gaborjani.