Murió Blas Jaime, el último hablante de la lengua chaná

Tenía 92 años y había dedicado gran parte de su vida a preservar y transmitir una lengua indígena que durante casi dos siglos fue considerada desaparecida. El conocimiento que recibió de sus antepasados quedó registrado en investigaciones, grabaciones y un diccionario.

Blas Wilfredo Omar Jaime, reconocido como el último hablante de la lengua chaná, murió este jueves a los 92 años. Su fallecimiento marca el cierre de una historia singular de preservación cultural, ya que durante décadas mantuvo vivo un idioma que había sido considerado extinguido durante aproximadamente dos siglos.



Jaime había nacido en 1934 en El Pueblito, en las cercanías de Nogoyá, y desde su infancia recibió de su madre conocimientos de la lengua chaná, transmitidos también por generaciones anteriores de su familia.

Durante buena parte de su vida conservó ese conocimiento en el ámbito familiar. Con el paso de los años, y ante la conciencia de que podía tratarse de uno de los últimos testimonios vivos de esa lengua originaria, decidió comenzar a compartirlo y contribuir a su documentación.

Su aporte permitió que investigadores y especialistas pudieran registrar palabras, expresiones y estructuras de una lengua que durante mucho tiempo había sido considerada perdida.

Uno de los trabajos más importantes fue el realizado junto al lingüista José Pedro Viegas Barros, con quien colaboró en la elaboración de un diccionario de la lengua chaná. Además, parte de sus conocimientos quedó registrada en grabaciones y distintas investigaciones académicas.

De esta manera, el legado de Jaime trascendió su propia historia personal y permitió preservar para las futuras generaciones parte del patrimonio lingüístico y cultural de los pueblos originarios de la región.

Un legado que permanecerá

La transmisión del idioma por parte de Jaime permitió recuperar un patrimonio que parecía perdido y aportó nuevos elementos para el estudio de la cultura chaná y de las comunidades originarias de la región del litoral.

Su historia también puso de relieve la importancia de la transmisión oral de los conocimientos y el papel de las familias en la conservación de lenguas que pueden quedar en riesgo de desaparición.

Tras su fallecimiento, ocurrido este jueves, sus restos serán velados en su domicilio del barrio El Morro de la ciudad de Paraná, según se informó.

Con la muerte de Blas Jaime desaparece su último hablante conocido, pero buena parte de los conocimientos que recibió de su madre, su abuela y su bisabuela permanecerán documentados en registros, investigaciones y materiales elaborados a partir de su testimonio.