La bióloga Haydee Viola fue distinguida con el Premio Nacional L’Oréal–Unesco “Por las Mujeres en la Ciencia” por su trayectoria en el estudio de la formación de memorias y por su trabajo actual, relacionado al examen del impacto de la covid-19 en la ansiedad, la depresión, la creatividad y la memoria de la población argentina. La investigadora Principal del Conicet fue reconocida con 1 millón de pesos.
También fueron galardonadas en la categoría «Beca» las científicas Ana Peinetti, Guadalupe Peralta y María Meini. Cada una de ellas recibirá 700.000 pesos, que representa un incentivo para continuar en el desarrollo de sus investigaciones.
Las premiadas desarrollan sus tareas enmarcadas en las ciencias de la vida: medicina, biología, veterinaria, bioquímica y biología molecular, biotecnología y fisiología. El galardón se entrega desde hace 15 años en colaboración con Conicet y tiene el objetivo de visibilizar el trabajo de las mujeres en el campo científico, despertar vocaciones científicas en niñas y apoyar a jóvenes investigadoras. Complementa al certamen internacional que en 2021 ya reconoció a la matemática Alicia Dickenstein.
Viola, investigadora Principal del Conicet en el Instituto de Biología Celular y Neurociencias “Dr. Eduardo De Robertis”, desempeña sus tareas en el Laboratorio de Memoria, desde donde contribuyó con la publicación de 58 publicaciones científicas.
Por su parte, Ana Peinetti –investigadora del Conicet en el Instituto de Química, Física de los materiales, Medioambiente y Energía– trabaja en el proyecto de monitoreo de variantes de SARS-CoV-2 a través de la detección rápida de antígenos.
Guadalupe Peralta –investigadora asistente de Conicet en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal– fue distinguida por sus aportes relacionados al estudio de la diversidad morfológica de plantas. Y María Meini –investigadora asistente de Conicet en el Instituto de Procesos Biotecnológicos y Químicos de Rosario– por sus contribuciones vinculadas al bioprocesamiento de residuos agroindustriales. A pesar de las dificultades, el escenario de las mujeres en la ciencia parece modificarse: si en 2007 representaban el 45% de la plantilla de científicos del Conicet y ocupaban el 22% de los cargos jerárquicos, en el presente, esas cifras alcanzan el 54% y el 38% respectivamente. La tendencia es ostensible y el número de mujeres en sitios de mayor jerarquía crece, pero estamos lejos de que sea 50/50. Queda mucho para lograr que todas las personas tengan las mismas chances. Si las capacidades son equivalentes, las cifras deben equipararse.









