La pérdida de poder adquisitivo y la presión sobre los ingresos de los hogares están impactando en la capacidad de las familias para afrontar sus obligaciones. El 54% de los argentinos asegura haberse atrasado o haber dejado de pagar algún compromiso económico durante los últimos meses.
El dato surge de un informe elaborado por la Fundación Pensar y la consultora Casa Tres, que refleja además un creciente recurso al financiamiento. Según el relevamiento, casi seis de cada diez argentinos tomaron un préstamo, utilizaron una línea de crédito o financiaron algún gasto recientemente.
El uso del crédito es aún mayor entre las mujeres y las personas pertenecientes a los sectores de menores ingresos, de acuerdo con el estudio.
Pero el destino del financiamiento también muestra un cambio en los hábitos de los hogares. El crédito ya no se utiliza principalmente para adquirir bienes durables o afrontar consumos que pueden postergarse, sino que cada vez más aparece como una herramienta para cubrir necesidades básicas.
Entre quienes recurrieron a algún tipo de financiamiento, el 26% lo destinó principalmente a la compra de alimentos, mientras que el 21% lo utilizó para afrontar gastos cotidianos del hogar. A su vez, un 15% recurrió al crédito para pagar servicios, impuestos u otras obligaciones y un 14% para cancelar deudas anteriores.
Los datos muestran así un escenario en el que el financiamiento adquiere un papel cada vez más relevante en la economía cotidiana de las familias. El crédito comienza a funcionar no solo como una herramienta para comprar en cuotas, sino también como una alternativa para cubrir gastos esenciales y llegar a fin de mes.
El aumento de los atrasos en los pagos, combinado con el mayor uso del financiamiento para consumos básicos, refleja las dificultades que atraviesan los hogares para sostener sus gastos con sus ingresos habituales.










