Ayer fue el Día del Kinesiólogo en la Argentina. La fecha recuerda la creación, en 1937, de la Escuela de Kinesiología, dependiente de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), iniciativa debida a Octavio C. Fernández (1881-1971). De esta forma la kinesiología llegaría a tener nivel universitario, después de muchos años de esfuerzo, por ese momento al menos en Buenos Aires. La Escuela de Kinesiología se encontraba dentro de la Facultad de Ciencias Médicas. Al año siguiente, el 14 de septiembre de 1938, el doctor Octavio Fernández dictaría la primera clase oficial de la carrera. Más tarde, allá por 1950, Juan Domingo Perón firmaría el decreto 8648 que designaría el 13 de abril como Día del Kinesiólogo. En la actualidad la carrera, denominada como Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría, se dicta casi en su totalidad en el edificio Costa Buero, de calle Paraguay 2201, pero su estudio está diseminado con nivel universitario por toda la República (en el caso de Entre Ríos, de la mano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNER a través de la Subsede de Villaguay), premio al esfuerzo y anhelo de un profesor pionero en la materia, que, con el correr del tiempo, regó conocimiento a todos los profesionales de la especialidad.









