LITERATURA. “Nunca llegarás a viejo”

La escritora Susana Rosano, docente e investigadora.

La escritura de la memoria, si se la toma en serio, no repara; trabaja con restos, silencios, versiones parciales, y convierte esa precariedad en un método. En ese borde se mueve “Nunca llegarás a viejo”, de Susana Rosano, docente e investigadora, autora también del libro “Rostros y máscaras de Eva Perón”.
El punto de partida es una historia familiar marcada a fuego por el terrorismo de Estado: el asesinato de Alfredo, el hermano de la autora, cuando era muy joven. Pero el libro no se limita a reconstruir un caso ni a ofrecer una cronología estabilizada; su apuesta, más literaria que documental, consiste en hacer de la experiencia fraterna interrumpida un problema de lenguaje. Rosano construye un lugar de enunciación que los relatos públicos dejan en el margen: la voz de una hermana que no es protagonista épica ni observadora neutral. Esa ubicación define el tono: una primera persona que asume sus lagunas, duda, va y viene y se niega a reemplazar con certezas eso que la violencia dejó sin testigos.
Rosano no reconstruye un árbol genealógico prolijo; escribe una red de lealtades, tonos, pudores y silencios. ¿Qué se decía en una casa tomada por el miedo?, ¿qué se evitaba nombrar?, ¿qué versiones quedaron disponibles para seguir viviendo?
“Nunca llegarás a viejo” arma una biografía que filtra formas del relato, el ensayo y la crítica; un texto que interesa porque no se refugia en la solemnidad y porque incomoda al renunciar a la simple superación.