Ley Bases: ¿Por qué los desacuerdos en el dictamen anticipan un debate de alto riesgo para el Gobierno en el Senado?

Con más del 50% de firmas en disidencia, el oficialismo sabe que tendrá una aprobación en general pero luego deberá negociar puntos clave como blanqueo, privatizaciones y reformas previsional y laboral. Quedan dos semanas para seguir discutiendo.

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, al salir del Congreso de la Nación el miércoles pasado (foto Maximiliano Luna)El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, al salir del Congreso de la Nación el miércoles pasado (foto Maximiliano Luna)

El Gobierno nacional se anotó su primer triunfo parlamentario bajo la gestión del nuevo jefe de Gabinete, Guillermo Francos. Sin embargo, el experimentado hombre de la política sabe que fue una victoria precaria e inestable y que el verdadero partido se jugará dentro de dos semanas, en el recinto del Senado de la Nación.

Pasado este primer tramo, que les llevó cuatro semanas y un desguace de la ley original, el oficialismo obtuvo las firmas pero las disidencias que presenta el dictamen son más del 50% y esto anticipa una sesión en la que habrá más cambios. La clave estará en los senadores “del medio”, que no se encolumnan con La Libertad Avanza ni están con los 33 kirchneristas.



La Ley Bases tuvo 21 firmas, pero 10 lo hicieron en disidencia. En el paquete fiscal, en tanto, se registraron 9 rúbricas, de las cuales 7 fueron en disidencia. Esto significa que los senadores acompañan la idea de la norma en general, pero entienden que hay capítulos o artículos que necesitan modificaciones. Una lectura rápida sugiere que hay grandes chances de que, si el oficialismo no acepta cambios, en el debate en el recinto se desate una catarata de votos en contra.

El presidente del interbloque K en la Cámara alta, José Mayans, mantiene unido a los 33 legisladores que se oponen a LLA  El presidente del interbloque K en la Cámara alta, José Mayans, mantiene unido a los 33 legisladores que se oponen a LLA

Este es el nuevo escollo con el que tiene que lidiar el oficialismo. El bloque de Unión por la Patria rechaza el proyecto en su totalidad, por lo que cada debate arranca con esos 33 votos en contra. Si a este número se le suman cuatro de los que firmaron en disidencia el dictamen, lograrían “bajar” artículos que pueden ser vitales para los objetivos con los que llegará el Ejecutivo al recinto.

Pero ese no es el principal problema al que se enfrentan los libertarios. El Jefe de Gabinete prometió en las reuniones uno a uno que lo que se cambiara de consenso en el recinto no iba a tener marcha atrás en Diputados. La duda que queda flotando es si eso se podrá cumplir y si, frente a la posibilidad cierta de que eso no se respete, el kirchnerismo decida ir modificando las estrategias y aporte sus votos para apoyar un cambio relevante y ayude a la oposición dialoguista a alcanzar los dos tercios.

Es por eso que Francos y los operadores de la LLA buscarán aceitar lo más posible la estrategia parlamentaria durante los próximos días para no tener fisuras. Así buscan navegar sin tantos sobresaltos una sesión que prevén complicada, para que la vuelta a Diputados no se vuelva tan compleja.