Las ramificaciones del escenario político nacional y provincial

Atravesado por el contexto económico y la disputa legislativa, la oposición avanza en las definiciones de sus frentes electorales mientras el oficialismo se concentra en la gestión. En Entre Ríos, luego de la confirmación de internas e incorporación de minorías, se escuchan los primeros ecos.

Por Mariano Osuna



La última semana de mayo transcurre con la conmemoración de los 212 años de aquél proceso histórico que fundamentó la Primera Junta y germinó los primeros pasos hacia la independencia del país. Una fecha que interpela dónde estamos y hacia dónde queremos ir, en un contexto internacional complejo por las diversas problemáticas geopolíticas, por las consecuencias de la guerra, y por el pico inflacionario que atormenta a las principales potencias mundiales y que dejó, durante marzo pasado, registros por encima del 8% mensual en Estados Unidos, Holanda, España y República Checa, números superiores al 7% en Alemania e Italia, y cifras promedios en el continente europeo que exceden el 6%.
Nuestro país viene de una inflación de 6,7% en marzo y 6% en abril, mientras que las principales consultoras dan por hecho que los incrementos en alimentos volverá a tener valores preocupantes, alrededor del 5%, donde nuevamente aceites, carnes, pan y lácteos serán los principales motores en las remarcaciones de precios. A la par del pago de los refuerzos para sectores jubilados, de la economía popular, monotributistas y sectores precarizados, como también del adelantamiento de las subas del Salario Mínimo Vital y Móvil y del piso del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, el Ministerio de Economía, comandado por Martín Guzmán, expande su poder y asume toda la responsabilidad respecto al combate contra la inflación. En diez días logró llevarse a su cartera ministerial a la Secretaría de Comercio Interior, facilitar la salida de Roberto Feletti, quien había dejado claras sus diferencias en distintos temas económicos y de gestión, y ganar la pulseada sobre los aumentos de electricidad y gas para el próximo mes de junio. En paralelo, entre acciones de prueba y error, entre definiciones de avance y retroceso, desde el presidente Alberto Fernández hacia el último funcionario, las principales voces del Gobierno nacional pusieron en debate la necesidad de desacoplar los precios internacionales con los valores locales, dejando una sensación de confusión sobre las retenciones. Ayer, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, que mantiene comunicación con todas las patas de la coalición oficialista y mantiene la agenda que prevaleció en su intento separatista del Frente Renovador, volvió a descartar la suba de retenciones, donde no hay aliados posibles en el recuento de votos del Congreso, especialmente en la Cámara de Diputados donde el Frente de Todos requiere de 11 votos para alcanzar el quórum.

Lo urgente y lo estructural
La sensación de calma luego del ruido interno en el oficialismo pone en mayor evidencia la necesidad de distintas medidas vinculadas a la economía, especialmente ligada a la recuperación del poder adquisitivo y a la mejora de los ingresos familiares, deteriorado luego de dos meses de grandes picos de inflación, pero más aún por los efectos nocivos del proceso inflacionario desatado en 2017, agudizado por la pandemia sanitaria. Con guitarra incluida, Fernández aprovechó la semana de gestas patrias para mostrar cercanía con movimientos sociales, sindicatos y sectores populares, donde profundizó el discurso de unidad, acompañado por una nueva estética comunicacional del Ejecutivo, sintetizada en el slogan “Primero la gente”. Por su parte, los gobernadores y las gobernadoras justicialistas continúan sus encuentros con la preocupación sobre la falta de diálogo interno y la carencia de institucionalidad de la coalición gobernante, donde se contemple al propio Presidente, a la vicepresidenta Cristina Fernández y al Presidente de la Cámara Baja, pero también a los mandatarios provinciales, las y los intendentes, los sindicatos y los movimientos sociales que conforman el Frente de Todos. Justamente durante la jornada de ayer, Fernández acompañó la realización del primer Congreso del Frente de Todos de Chaco, que dio lugar a su institucionalización, compuesto por un congreso, por un comité ejecutivo, un consejo provincial, una junta municipal y con la participación de 27 partidos políticos. Ese avance es el que piden distintos jefes provinciales, en distintas expresiones efectuadas durante las reuniones realizadas en la sede del Consejo Federal de Inversiones y los encuentros informales previos y posteriores de la Asamblea del Consejo Regional del Norte Grande. Allí, apostaron a la unidad y apuntaron a las asimetrías vinculadas a los subsidios del transporte público y a la necesidad de ampliación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Como se analizó en Punto y Seguido, la columna política de los domingos en Diario La Calle, el principal desafío del Ejecutivo nacional es pasar de la atención en la urgencia a la implementación de los cuatro o cinco ejes más estructurales, aquellos que refieren a transformaciones a mediano y largo plazo, que opera más allá de lo inmediato. La pandemia sanitaria, la situación económica previa y la cobertura social durante las medidas de aislamiento y distanciamiento social, fueron definiciones insoslayables sobre los primeros dos años de mandato de Fernández. Ese salto más allá de la urgencia, se vincula con el contrato electoral de 2019 y requiere un discurso unificado que ponga claridad sobre los objetivos más importantes del último año de gestión nacional, que también desemboca en la construcción de sentido, en la generación de una apoyatura social que sostenga esas transformaciones y especialmente la generación de un horizonte posible, donde la ciudadanía sienta la posibilidad de mejora de la calidad de vida y de movilidad social ascendente.

El panorama en el frente opositor
Mientras el Gobierno nacional busca esquivar los desencuentros internos, dar vuelta la hoja y concentrarse en la gestión, la principal alianza opositora busca reglas claras que conviertan el ensayo electoral en un frente gubernamental, donde se amplíe los márgenes identitarios actuales. El PRO continúa su discusión abierta sobre la incorporación o no de los sectores liberales, principalmente los relacionados al actual diputado nacional Javier Milei, mientras prosigue su guerra de imposturas personales con el propósito de definir candidaturas hacia las presidenciales de 2023. Allí aparece el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, la actual presidenta del Partido, Patricia Bullrich, la ex gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y los anhelos de segundo tiempo del ex presidente Mauricio Macri.
Por su parte, la Unión Cívica Radical realizó este viernes su convención nacional en el Teatro Municipal Coliseo Podestá de La Plata, donde se eligió como presidente del órgano partidario a Gastón Manes, hermano del neurólogo. Durante el encuentro, el histórico partido centenario decidió ir con fórmula propia a las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del año próximo, se cuestionó cualquier posibilidad de acuerdo con los liberales Milei y Espert, y se posicionó como presidenciables al actual jefe del partido nacional y gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, y al actual diputado nacional Facundo Manes. En esa dirección, el senador nacional Martín Lousteau, se bajó de la disputa principal y apuntó sus intenciones a la sucesión de la jefatura de Gobierno porteño, por la cual ya compitió mano a mano con Larreta en el balotaje de 2015.
Más allá de la participación de la Coalición Cívica, como de distintos sectores vinculados al peronismo y el socialismo, la disputa por la fórmula presidencial parece tener competitividad en la contienda, por la conducción de la alianza, entre el PRO y la UCR. La definición del partido radical apunta a no quedar nuevamente en los segundos planos, sin candidatura propia en la principal categoría, como ocurrió en 2007 cuando la boleta fue protagonizada por el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, y en 2015 y 2019 cuando Mauricio Macri fue el candidato oficial.

Los primeros ecos en Entre Ríos
Luego que la semana pasada, como anticipó Diario La Calle, el gobernador Gustavo Bordet confirmara la libertad de internas y la incorporación de minorías en la lista final, comenzó el movimiento interno en el oficialismo provincial luego de meses de silencio en materia de definiciones políticas pensando en los comicios desdoblados del año próximo, que se realizarán durante los meses de abril y junio. Luego de su visita a San Justo y Pronunciamiento, donde el Mandatario entrerriano dejó anuncios de obras viales, educativas y de viviendas, el mensaje fue el mismo que arrojó las conclusiones de la reunión de la Liga de intendentes e intendentas justicialistas: fortalecer las gestiones locales, empoderar la territorialidad de los presidentes municipales, y mejorar la comunicación de las obras y los recursos en cada una de las localidades. Como intenta hacerlo el Ejecutivo nacional, también la estrategia del oficialismo es concentrarse en la gestión, consolidando los nombres en cada territorio, más allá de las posibles candidaturas que se determinarán a fin de año.
A los pedidos de Martín Oliva, intendente de La Histórica, sobre el lugar protagonista que debe tener el departamento Uruguay, se sumó la voz de Enrique Cresto, actualmente funcionario nacional, a cargo del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa), que no renuncia a las posibilidades de encabezar la fórmula justicialista, pese a las secuelas que dejaron los números de los comicios legislativos de 2021. En declaraciones a LT 11, pero también durante la visita a principios de mayo a la sede uruguayense del Partido Justicialista, marcó como prioridad la gestión, advirtió que se trata de “un proyecto provincial” y destacó que “si no estamos posicionados, vamos a trabajar fuertemente para que otro compañero o compañera lo sea”.
Por su parte, el diputado nacional Rogelio Frigerio continúa su recorrida, en la búsqueda de sumar todos los apoyos radicales, pero además incorporar peronistas, socialistas y vecinalistas con cierto recorrido en la gestión y en la militancia política. Con un grato recuerdo de las internas del año pasado con otro legislador nacional, Pedro Galimberti, sabe que las definiciones de la Convención Radical pueden marcar una estrategia nacional de la UCR de tener candidaturas propias para las PASO en todas las provincias. Como ya confirmamos en otras columnas, la oposición entrerriana no tendrá mayores sorpresas de nombres, en la búsqueda de arrebatarle el sillón de Casa Gris al peronismo y sus aliados.
Sin la dinámica que los tiempos actuales implican, empezaron a darse definiciones fuera del microclima, sabiendo que los márgenes se acortan cada vez más. En el medio, quedan siete meses de definiciones electorales, mientras continúa una gestión que requiere de respuestas en las urgencias pero también certidumbres más allá de lo inmediato.