Las internas de Facundo Moyano

La detención de Facundo Moyano volvió a poner bajo la lupa la figura del dirigente sindical, cuya trayectoria en el mundo gremial estuvo marcada por períodos de fuerte protagonismo, momentos de distancia y varias disputas internas, entre ellas las que mantuvo con su hermano Pablo Moyano.

El exdiputado nacional y referente del Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines (SUTPA) construyó durante años un perfil particular dentro del sindicalismo. Quienes compartieron espacios con él describen una participación con distintas etapas: hubo momentos en los que asumió un papel central en la actividad del gremio y otros en los que decidió correrse de las principales discusiones, incluso durante conflictos por salarios o despidos.



Esa irregularidad en su presencia dentro del ámbito sindical llegó a generarle críticas entre dirigentes de Camioneros, donde algunos lo apodaron, con ironía, “turista sindical”. La expresión hacía referencia a sus múltiples intereses y a una agenda que combinó durante años la actividad gremial con su exposición pública y su vínculo con el fútbol.

En ese recorrido también aparece Alvarado de Mar del Plata, club que presidió durante un breve período entre 2021 y 2022. Moyano asumió la conducción de la institución en reemplazo de Wenceslao Méndez, quien se encontraba de licencia, pero una vez concluido el mandato decidió no continuar al frente del club.

A partir de entonces, su actividad volvió a concentrarse principalmente en el terreno sindical. En ese contexto, estrechó vínculos con su hermano Pablo, quien en noviembre de 2021 había sido elegido integrante del triunvirato que condujo la CGT. Durante los primeros meses de esa etapa, Facundo acompañó públicamente a su hermano y participó de algunas de sus actividades.

Sin embargo, la relación política entre ambos comenzó a deteriorarse con el paso del tiempo. Facundo cuestionó públicamente algunas de las posiciones adoptadas por Pablo, particularmente su acercamiento a sectores vinculados al kirchnerismo y a Máximo Kirchner. En privado, incluso llegó a cuestionar la autonomía política de su hermano frente a Cristina Fernández de Kirchner.

Las diferencias también aparecieron cuando Pablo Moyano impulsó acciones sindicales en supermercados destinadas a reclamar por el abastecimiento, los precios y el cumplimiento de los acuerdos laborales. Desde el entorno de Camioneros respondieron a las críticas de Facundo señalando que debería concentrarse en los problemas que atravesaban los trabajadores de los peajes.

El enfrentamiento quedó nuevamente expuesto durante el primer paro general convocado por la CGT contra el gobierno de Javier Milei, en enero de 2024. Facundo había cuestionado la actuación de la central obrera durante el gobierno de Alberto Fernández y sus declaraciones generaron malestar entre los sectores que conducía su hermano.

Pablo respondió entonces con una frase que sintetizó la distancia entre ambos: “Yo de la farándula no opino”.

Desde aquel episodio, Facundo mantuvo un perfil público mucho más bajo en materia sindical. Su reaparición volvió a producirse esta semana, luego de quedar detenido tras un episodio que involucró a una influencer.

Consultado por la situación, Hugo Moyano buscó despegarse del caso y dejó la resolución en manos de la Justicia. “Que lo defina la Justicia. Yo no tengo nada que ver”, señaló. Luego, ante una consulta periodística, hizo referencia a otra coincidencia familiar: su hijo y su nieto llevan el mismo nombre. “Encima mi pibe se llama Facundo Moyano, yo todos los días hablo con mi hijo Facundo Moyano”, expresó.

La situación judicial volvió así a colocar en escena a un dirigente cuya carrera sindical estuvo atravesada tanto por su actividad gremial como por las diferencias internas dentro del propio universo Moyano.