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sábado, julio 20, 2024

Las cosas por limpiar.

Por Ana Hernández

Dedicado a las personas como yo sobrevivientes. A quienes eligen el vuelo y no creen en el determinismo biológico y mucho menos social.

Esta semana Eduardo mencionó la frase mortal, esas que son como la navaja imposible de esquivar. Dijo: A vos te puede gustar Las cosas por limpiar. La cosa por limpiar suena también como a la casa por limpiar. Una mezcla de sinónimo y metáfora de domingo. Es una serie corta. La historia de supervivencia y resiliencia de una joven madre víctima de violencia de género que sortea los embates de la pobreza y el maltrato. Lucha contra viento y marea para redefinir su propio valor. Me gusta pensar que se encuentra a sí misma.

Pero antes pasa por el proceso lógico de comprender el propio poder de escribir una historia. El guion está Inspirado en la flamante autobiografía de Stephanie Land, uno de los libros más vendidos en Estados Unidos según el New york time, la serie cuenta con los mismos productores de Shameless y Hermosa venganza. Las cosas por limpiar es una de las series más vistas de Netflix. Narra las vivencias de una chica llamada Alex, una madre soltera que hace trabajos domésticos para llegar a fin de mes mientras busca escapar de una relación abusiva transita la indigencia para darle una mejor vida a su hija. La emotiva (dicen los periódicos gráficos) serie se ha convertido en una de las más vistas, comentadas y recomendadas de la plataforma y se ubica en el top 3 de Argentina junto con You y El juego del calamar.

Después de la oruga.

Después de la oruga era el título de un monólogo escrito en la juventud como si fuera un presagio. Hay que tener cuidado con lo que se piensa y mucho más con el deseo. En esa etapa donde el escenario era una vocación. Los domingos especialmente son días en donde las oscuridades permiten justamente ordenar. Poner orden a la casa, los túneles, las cosas no resueltas. El título de una serie muy comentada e incluso recomendada; abre puertas y ventanas para que entre la luz. Para quienes no conocen la violencia puede resultar simplemente una serie emotiva. Pero para quienes nos reconocemos como mujeres resilientes es una autobiografía.

Hay muchas resistencias para categorizar y aceptarnos violentadas. Reconocer esa situación es liberador, pero nada grato. Incluso es algo que nos demanda muchísimo tiempo. A veces toda la vida. La mejor perspectiva no es desde la crítica cinematográfica sino pensar a la felicidad como una construcción.

Para las crónicas es solo una serie de una madre leona, para el estado una persona indigente, para las feministas una guerrera. Las guerreras también se cansan y les gustaría ser simplemente un ser vivo que llora y padece. Todas las instancias son de manual básico: primero empiezan a quitarnos solo cosas aleatorias hasta llegar a las necesidades básicas.

Igualito como les sucede a los árboles que van podando sus ramas, hasta que un día ya no hay ramas. Y un día ni si quiera está el árbol. Empiezan por barrer las hojas que caen, luego a cortar las ramas hasta que solo queda el tronco desnudo, vacío y seco.

Volver a tu pueblo con dos valijas y dos hijas a la casa de una madre expulsiva, poco cariñosa; exigente y desacostumbrada a contener a su hija.

Volver como dice el tango con la frente marchita a un barrio de casas un poco más grande que una caja de zapatos, no es una historia particular y cinematográfica. Forma parte de un relato colectivo y muy habitual. Volver a empezar o también se puede decir Las cosas por limpiar.

Un día él te baja del escenario. Después te convence que tu trabajo está mal remunerado. Después te cortan los vínculos amistosos y afectivos para quedar totalmente aislada. Pero lo más tremendo del caso es que la víctima termina convencida que lo merece. Por la ventana ya no se ve el rio. No hay horizonte, no hay oxígeno. El ahogo no es el plan de las mariposas.

Cinco años más tarde es un tiempo suficiente para comprender el proceso de la metamorfosis, no sé si la que plantea Kafka, más bien creo que al revés. Después de la oruga llega la mariposa tan simple como instantáneo. El vuelo es eterno mientras dura.

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