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martes, noviembre 3, 2026

La reforma laboral no logró frenar la caída del empleo registrado y crece la informalidad

A ocho meses de la sanción de la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei, los indicadores del mercado de trabajo muestran una reducción del empleo formal, un incremento de la informalidad y una caída en la cantidad de empresas. En este contexto, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, manifestó su disconformidad con la respuesta del sector empresario frente a los cambios introducidos por la normativa.

La Ley 27.802 de Modernización Laboral, aprobada en marzo de 2026, tenía entre sus principales objetivos promover las contrataciones y ampliar el empleo registrado. Sin embargo, los primeros datos posteriores a su implementación reflejan un escenario diferente. Según cifras del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), los puestos de trabajo registrados disminuyeron un 0,9% desde la sanción de la norma.




La evolución de las incorporaciones laborales tampoco muestra una mejora significativa. En junio, las nuevas altas representaron apenas el 1,6% del total de trabajadores ocupados, el registro más bajo de la serie. Si bien en agosto el indicador subió al 1,8%, todavía permaneció por debajo del 2% alcanzado en febrero, antes de la aprobación de la reforma.

A esto se suma el crecimiento del empleo informal. De acuerdo con el INDEC, la proporción de trabajadores sin registrar pasó del 43,2% al 45% de la población ocupada entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo período de 2026, lo que representa un incremento de 1,8 puntos porcentuales.

Por su parte, el Monitor de la Reforma Laboral del Instituto Argentina Grande advirtió que el empleo privado registrado acumula 13 meses consecutivos de retroceso. Desde el inicio de la gestión de Milei, la pérdida alcanza los 241.200 puestos de trabajo. En paralelo, más de seis millones de personas se desempeñan en la informalidad y se estima que durante el último año se incorporaron 348.000 trabajadores a esa modalidad, principalmente por cuenta propia.

Estos indicadores ponen en discusión el impacto de algunas de las principales herramientas contempladas en la reforma, como la extensión del período de prueba y la implementación del banco de horas, que buscaban facilitar las contrataciones formales.

Las críticas de Sturzenegger a los empresarios

Frente a estos resultados, el Gobierno atribuye parte de la situación a la respuesta del sector privado. El propio Federico Sturzenegger, uno de los principales impulsores de la reforma, reconoció que esperaba una mayor reacción de los empresarios ante las modificaciones aprobadas.

«No estoy conforme con la respuesta de los empresarios con la reforma laboral», expresó el funcionario, quien también cuestionó el funcionamiento de la ultraactividad, el mecanismo que mantiene vigentes las cláusulas de los convenios colectivos una vez vencidos, hasta que se acuerde su reemplazo.

En ese sentido, sostuvo: «Ahora todos los convenios que se firman son iguales, porque nadie se quiere pelear, todo el mundo quiere que el Estado te resuelva el problema por vos».

El ministro también hizo referencia a las transformaciones que experimentó el mercado laboral después de la pandemia y señaló que existe una mayor preferencia por modalidades de trabajo con condiciones más flexibles. «Hay un cambio en el mercado laboral y hay mucha gente que elige la modalidad mucho más flexible», afirmó.

Más desocupación y retroceso del empleo privado

A la caída del trabajo registrado y al aumento de la informalidad se agrega el crecimiento de la desocupación. Según el INDEC, la tasa de desempleo llegó al 7,9% en el segundo trimestre de 2026, frente al 7,6% del mismo período del año anterior. También mostró un incremento respecto del trimestre previo y alcanzó su nivel más elevado desde la llegada de Milei a la Presidencia.

En el ámbito privado, los datos tampoco muestran una recuperación. Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) registró una pérdida de 12.700 puestos de trabajo durante el último período analizado, equivalente a una caída del 0,2%. De esta manera, el total de asalariados privados registrados se ubicó en torno a los 6,1 millones, con 14 meses consecutivos de contracción.

Desde noviembre de 2023, el sector acumula una reducción cercana a los 266.000 empleos, lo que representa una caída del 4,2%. Según el estudio, la cantidad de trabajadores se encuentra en niveles similares a los registrados en mayo de 2014.

El informe también marcó un contraste entre la evolución de la actividad económica y el mercado laboral: mientras la economía acumuló un crecimiento neto del 2,2% entre noviembre de 2023 y julio de 2026, el empleo asalariado privado retrocedió más del 4% durante ese mismo período.

La situación salarial completa el panorama. En septiembre, el salario mínimo no logró recuperar poder adquisitivo y acumula una pérdida real del 40,8% desde noviembre de 2023. En tanto, la remuneración promedio de los trabajadores registrados del sector privado cayó un 0,4% en julio, aunque en agosto habría experimentado una recuperación real del 1,3%.

Así, a ocho meses de la aprobación de la reforma, los indicadores de empleo, informalidad, desocupación y salarios muestran las dificultades para alcanzar los objetivos planteados por el Gobierno con la nueva legislación.