La próxima economía también se va a desarrollar en el aire

Un proyecto del monobloque Pensando Concepción en el Concejo Deliberante propone planificar el futuro del aeródromo como motor de crecimiento económico, tecnológico y productivo, en línea con las nuevas dinámicas de la “economía de baja altitud”.

Por Pablo Presas (*)

Este jueves presenté en el Honorable Concejo Deliberante un proyecto que propone avanzar en la elaboración de un Plan Maestro de Desarrollo del Aeródromo de Concepción del Uruguay y declarar de interés público municipal su fortalecimiento y planificación estratégica.

Puede parecer un tema específico o incluso lejano a las preocupaciones cotidianas de la ciudad. Sin embargo, cuando uno se detiene a analizarlo con mayor profundidad, el aeródromo aparece como una infraestructura con un enorme potencial para el desarrollo económico, tecnológico y productivo de nuestra comunidad.



Las ciudades que logran crecer de manera sostenida suelen tener algo en común: identifican sus activos estratégicos y los planifican con visión de largo plazo. No se limitan a administrar lo existente, sino que buscan potenciar aquellas infraestructuras que pueden convertirse en plataformas de desarrollo.

En Concepción del Uruguay tenemos una de esas infraestructuras: nuestro aeródromo.

Del uso recreativo a la plataforma productiva

Durante muchos años los aeródromos regionales fueron vistos simplemente como espacios vinculados a la aviación deportiva o recreativa. Hoy esa mirada está cambiando en todo el mundo. Cada vez más ciudades comprenden que estas instalaciones pueden cumplir un rol mucho más amplio en la economía contemporánea.

Además de facilitar la conectividad aérea, los aeródromos permiten el desarrollo de actividades vinculadas al turismo, la formación aeronáutica, los servicios técnicos especializados, la atención sanitaria y diversas aplicaciones tecnológicas.

La nueva economía que crece en el aire

A esta transformación se suma un fenómeno relativamente reciente que los especialistas denominan “economía de baja altitud”. Se trata de un conjunto de actividades económicas que se desarrollan en el espacio aéreo de baja altura y que está creciendo con gran rapidez en distintos países.

Dentro de esta economía emergente se encuentran la aviación ligera, la formación de pilotos, los servicios de mantenimiento aeronáutico, la utilización de drones para tareas productivas y ambientales, la logística aérea liviana y nuevas aplicaciones tecnológicas vinculadas a la observación, la seguridad y la gestión territorial.

Para que estas actividades puedan desarrollarse es necesario contar con infraestructura adecuada. Y allí es donde los aeródromos regionales vuelven a cobrar protagonismo.

En ese sentido, Concepción del Uruguay cuenta con una ventaja importante: ya dispone de un aeródromo en funcionamiento. No estamos hablando de construir algo desde cero, sino de pensar cómo aprovechar y potenciar una infraestructura que forma parte del patrimonio de la ciudad.

En lo personal, en distintas oportunidades he conversado con personas vinculadas al sector aeronáutico que coinciden en que existe un potencial mucho mayor al que hoy se está aprovechando. La ciudad tiene una infraestructura valiosa que podría desarrollarse mucho más si existiera una planificación clara hacia el futuro.

Es justo reconocer que en la actualidad desde el municipio se están realizado mejoras destinadas a fortalecer su operatividad, como el balizamiento de la pista y distintas intervenciones en las instalaciones existentes.

También es importante mencionar una iniciativa reciente que apunta en esa dirección. A partir de una ordenanza que aprobamos en nuestro propio Concejo Deliberante, se autorizó la firma de un comodato que permitió la instalación de un taller aeronáutico en las instalaciones del predio municipal del aeródromo.

La puesta en marcha de este taller constituye una señal positiva, ya que permite comenzar a desarrollar en nuestra ciudad actividades vinculadas al mantenimiento y los servicios técnicos aeronáuticos, un sector que tiene potencial para generar conocimiento, empleo especializado y nuevas oportunidades económicas.

Este tipo de iniciativas muestran que el aeródromo no debe ser visto solamente como una pista de aterrizaje, sino como un espacio donde pueden desarrollarse distintas actividades vinculadas al sector aeronáutico.

A su vez, también es justo reconocer el trabajo técnico realizado en su momento por equipos académicos de la Universidad Tecnológica Nacional, que elaboraron un estudio con propuestas orientadas a analizar el potencial de desarrollo del aeródromo y su integración con el territorio. Ese tipo de aportes académicos constituye un insumo muy valioso para cualquier proceso de planificación seria.

Planificar hoy para el desarrollo del mañana

Sin embargo, más allá de iniciativas puntuales o estudios previos, lo que todavía no existe es una planificación estratégica integral que ordene el desarrollo futuro del aeródromo.

Eso es precisamente lo que busca impulsar el proyecto presentado en el Concejo Deliberante: avanzar en la elaboración de un Plan Maestro de Desarrollo del Aeródromo de Concepción del Uruguay.

Un plan de estas características permitiría definir lineamientos claros para su crecimiento a corto, mediano y largo plazo, contemplando aspectos como infraestructura, accesos, reservas territoriales y posibles actividades productivas asociadas.

Planificar no significa necesariamente realizar grandes inversiones inmediatas. En muchos casos, lo más importante es establecer una visión compartida, prever necesidades futuras y orientar las decisiones públicas y privadas de manera coherente.

Además, una planificación adecuada permitiría integrar al aeródromo con distintos actores institucionales y productivos de la ciudad. Universidades, escuelas técnicas, empresas tecnológicas y organizaciones vinculadas a la actividad aeronáutica podrían encontrar allí un espacio para desarrollar proyectos de formación, investigación y servicios.

El aeródromo podría convertirse así en otro punto más de encuentro entre conocimiento, tecnología y producción.

Por supuesto, pensar el desarrollo futuro de esta infraestructura también implica analizar de qué manera distintas decisiones tomadas en el pasado pueden influir en sus posibilidades de crecimiento.

En ese sentido, actualmente existe un contrato de comodato mediante el cual parte del predio originalmente destinado al desarrollo del aeródromo fue cedido al Consejo General de Educación de la Provincia de Entre Ríos, específicamente para el funcionamiento de la Escuela Granja.

Y también, el objetivo del proyecto presentado no es cuestionar la importancia de esa institución educativa, sino promover un diálogo institucional con el Gobierno Provincial que permita analizar alternativas para compatibilizar las necesidades educativas con la preservación del potencial de desarrollo del aeródromo.

Las ciudades que progresan son aquellas que logran mirar más allá de la coyuntura y pensar estratégicamente su territorio.

Concepción del Uruguay tiene una larga tradición educativa, cultural y productiva. A lo largo de su historia ha demostrado capacidad para adaptarse a los cambios y aprovechar nuevas oportunidades.

Hoy tenemos la posibilidad de pensar el aeródromo como parte de ese proceso de desarrollo.

Porque la próxima economía no solo se va a desarrollar en la tierra. También se va a desarrollar en el aire.

(*) Economista y concejal.