La polarización será determinante en las elecciones de Entre Ríos

En la pelea por la gobernación de los comicios de 2019, la disputa entre el Frente Creer y Cambiemos abarcó el 93% de los votos, a diferencia de lo ocurrido en 2011 y 2015 cuando hubo una tercera opción electoral con más de 10% de los votos.

Por Mariano Osuna



A dos meses del plazo cúlmine para la definición de las principales reglas de juego del proceso electoral del año próximo, el escenario político provincial confirma que las dos coaliciones principales abarcan el porcentaje mayoritario del electorado. Un tablero donde incluso espacios y partidos minoritarios que recorrieron la aventura de una propuesta fuera de la polarización, como el Partido Socialista, terminaron en uno de los frentes principales. Esa denominada avenida del medio fue representada por diferentes sectores como la Concertación Entrerriana o el Frente Entrerriano Federal, que tuvo su última prueba en el binomio conformado por el actual senador provincial Adrián Fuertes y el ex gobernador Jorge Busti, en los comicios de 2015, cuando Gustavo Bordet llegó a la Casa Gris.

En 2011, la fórmula protagonizada por Sergio Urribarri y José Cáceres cosechó 368.111 sufragios, que fue el 55,98% de los votos, seguido por el Frente Progresista Cívico y Social con 123.635 y el Frente Entrerriano Federal con 120.728, que sumados acumularon 37,16%. En aquélla contienda, tanto el PRO como el GEN, hoy ambos dentro de la alianza Juntos por el Cambio, fueron con sus propias candidaturas, encabezadas por Armando Saliva y Ana D´Angelo respectivamente. Cuatro años después, la lista de Gustavo Bordet y Adán Bahl logró 325.878 sufragios, ganando por tres puntos porcentuales frente a la boleta de Alfredo De Ángeli y Lucio Godoy que obtuvo 303.769 votos, ya con la composición actual de la coalición opositora, con el PRO, la UCR, el GEN y la Coalición Cívica. En esa oportunidad, la dupla de Fuertes y Busti conquistó 120.793 sufragios, que representó el 15,68% del tablero total.

Los comicios de 2019 dejaron algunas peculiaridades que dieron rasgos distintivos al panorama electoral. Luego de la sanción de la Ley Nº 10.615 en 2018, que dispuso la posibilidad que el Poder Ejecutivo determine la simultaneidad o el desdoblamiento del calendario provincial con el proceso nacional, Bordet decidió el desacople de los comicios, con el objetivo que la agenda nacional condicione lo menos posible la discusión local. Aquella reforma estableció que las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y las Generales en Entre Ríos deben realizarse los segundos domingos de abril y de junio respectivamente, y que esa definición tiene que efectuarse 150 días previos. El oficialismo, conformado por el Partido Justicialista, el Partido Movimiento por Todos, el Frente Grande, el Partido de la Cultura, la Educación y el Trabajo, el Frente Entrerriano Federal, el Partido Compromiso Federal, el Partido Unión Popular, el Partido del Trabajo y el Pueblo, el Partido Comunista y el Partido Solidario, eligió esa opción, lo que configuró un contexto diferente a los comicios anteriores, donde las dos principales alianzas sumaron el 93% de los votos: el Frente Creer sacó el 57,43% mientras que Cambiemos alcanzó el 35,57% de los sufragios. Allí, además no hubo una tercera fuerza con un caudal superior a los 10 puntos porcentuales en las preferencias del electorado, sino que hubo otras cuatro ofertas que juntas acumularon un 7%.

Hacia los comicios de 2023, el Partido Socialista y el sello “Entre Todos, Entre Ríos”, que aglutina a Emilio Martínez Garbino, Luis Leissa y Mario Moine, participarán activamente dentro de Juntos por el Cambio, donde no se visualiza una tercera opción con capacidad de votos y se espera una antinomia consolidada. Sin las reglas de juego clarificadas, a la espera de las decisiones nacionales, lo único certero en la provincia es ese escenario electoral caracterizado por dos coaliciones que arrastran un porcentaje significativo y mayoritario del electorado.

Hacia la recta final
El Gobierno nacional, atravesado por su debate interno sobre la gestión, sobre la conducción política del Frente y sobre las estrategias electorales hacia 2023, tiene varios caminos posibles. Como anticipó PUNTO Y SEGUIDO, la columna política de los domingos en diario LA CALLE, ese abanico de opciones incluye la suspensión de las Primarias, como también el acortamiento del período de tiempo entre las PASO y las Generales, que actualmente por ley es de 80 días. El análisis sobre las fortalezas y las debilidades de esas estrategias posee vinculación directa con la resolución política del Frente de Todos y con el desenlace de la gestión económica.

Salta, Tucumán, Jujuy y Río Negro no siguieron esa dinámica de aguardar las definiciones nacionales y optaron por el desdoblamiento de los comicios provinciales respecto a la votación nacional. Un año atrás, el oficialismo entrerriano dio diversos indicios de continuar ese mismo sendero, aunque las mutaciones de la agenda nacional, los resultados de las elecciones de medio término en 2021 y las implicancias del escenario nacional, complejizaron esa determinación. Incluso, distintos nombres en danza para las precandidaturas a la gobernación abandonaron la posición activa a favor de primarias abiertas y se concentraron en sus respectivas agendas de gestión y de territorialidad en la búsqueda de redes que den forma a la construcción política, a la apoyatura social y al caudal electoral.

Entre esos nombres, Enrique Cresto, tras su regreso a la intendencia de Concordia, sorprendió en las redes sociales con una postura a favor de la discusión sobre la cancelación de las Primarias. Ese asombro refiere a que sus opiniones en los meses previos, donde venía recorriendo el territorio como funcionario del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa), argumentaban todo lo contrario, ante un posible escenario donde su antecesor en la Municipalidad termine favoreciendo otra fórmula, donde por primera vez en 20 años no sea encabezada por un dirigente proveniente de Concordia. Por su parte, el intendente de Paraná, Adán Bahl, que históricamente se manifestó por la positiva sobre la realización de internas, mantiene un silencio ecléctico, a sabiendas que es un dirigente con conocimiento provincial, que incluso estuvo cerca de dar pelea en aquellos comicios de 2015 donde terminó acompañando en el binomio principal a Bordet, pero que además cuenta con la aprobación de su mandato en la capital entrerriana, donde fue revirtiendo la percepción social a fuerza de obras. No es un dato menor que el ex Vicegobernador puede ir en búsqueda de un segundo mandato; una hipótesis que rompería una máxima confirmada en el tiempo sobre que ningún presidente municipal pudo ser reelecto en aquélla ciudad.

Por otro lado, el intendente de Gualeguaychú, Martín Piaggio, dejó algunas definiciones sobre la relevancia de las Primarias y dio pistas sobre su intención de ser precandidato en la contienda por la sucesión del sillón de la Casa Gris. Médico, abogado y con tradición batuquera en la ciudad del carnaval del país, atraviesa su segundo mandato en el municipio. Allí desplegó una agenda con ejes temáticos relacionados a la prohibición de fumigaciones, la realización del banco municipal de tierras, la generación de programas de acceso a la vivienda, la producción agroecológica de verduras y la construcción de un parque industrial sustentable. En ese camino, durante la presidencia de Macri, fue una de las voces más reivindicativas de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, mientras que en el gobierno de Alberto Fernández fortaleció los vínculos nacionales para robustecer un armado provincial, en materia electoral, que era inexistente. Hoy, entre los nombres que se repiten en la contienda hacia la Casa Gris, representa frescura en un peronismo con prédica derrotista, aunque sin la estructura necesaria para dar pelea por la categoría principal.

El abanico de precandidaturas también comprende a Eduardo Lauritto, a cargo de la delegación argentina en la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) y en menor medida a Juan José Bahillo, actualmente como secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca del gabinete económico nacional; Mariel Ávila, presidenta de la fundación del Instituto Autárquico Provincial del Seguro (Iapser) y esposa del Gobernador desde 1998; y el empresario Héctor Motta, siempre vinculado a la política, que fue reconocido este año por la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) con el título honorífico de Doctor Honoris Causa, y que el propio Bordet quiso en la lista para la competencia de medio término del año pasado. Si todos se manejan con precaución y hermetismo, son aún más sigilosos los pasos de la vicegobernadora Laura Stratta, quien siempre apostó a un escenario sin internas donde el Mandatario la elija como parte de una fórmula de unidad. Mientras, refuerza su red de trabajo desde los tiempos en la Cámara de Diputados y en el Ministerio de Desarrollo Social, que va desde la economía social a la paridad de género.

El dilema radical


La receta del año pasado, con dos listas integradas por dirigentes de los dos partidos más influyentes de la alianza opositora, el PRO y la UCR, efectuó un primer ensayo con una interna competitiva que permitió la complementariedad de un electorado diverso que se acumuló luego de la interna entre las boletas encabezadas por los actuales diputados nacionales Rogelio Frigerio y Pedro Galimberti.
El ex Ministro del Interior de Mauricio Macri representa al sector nacional del PRO que fomenta la candidatura de Horacio Rodríguez Larreta a la presidencia, aunque mantiene buen diálogo con el ex Presidente y la titular nacional del partido, Patricia Bullrich, que de igual manera se encuentran en las opciones presidenciables. Además, cuenta con la estructura oficial de la Unión Cívica Radical en la provincia, en una situación distintiva a la estrategia del partido a nivel nacional que pregona llevar a las PASO listas encabezadas por radicales, con el propósito que no ocurra la misma configuración de Juntos por el Cambio de 2015, cuando el partido Centenario fue un actor secundario del frente electoral y de la coalición de gobierno.

Por su lado, bajo el sello Entre Ríos Cambia, un grupo de intendentes radicales, conducidos por el propio Galimberti, el intendente de Crespo, Darío Schneider, y el presidente municipal de Caseros, Ramón Cornejo, tomaron esa postura de la UCR nacional como propia, con esa misma finalidad de no perder el protagonismo en la alianza, como también ocurrió en la provincia en 2015, cuando la principal boleta opositora fue protagonizada por De Angeli. Con esa premisa, el Intendente de Chajarí compitió con boleta propia en 2021 y logró 123.643 sufragios, lo que representó más del 30% de los votos de la disputa dentro de Juntos por el Cambio y más de la mitad de los sufragios cosechados por el oficialismo con lista única. Con esos números logró meterse tercero en la lista ganadora, que luego sacó 432.314 votos. Ese esquema radical, también sumó estos meses a la diputada provincial Lucía Varisco, tan crítica de Frigerio que terminó yendo por fuera de la alianza en los comicios del año pasado. Ambos fueron anfitriones de la visita de Gerardo Morales, gobernador de Jujuy y presidente de la UCR nacional, que estuvo en Paraná durante los días viernes y sábado, y que es uno de los principales impulsores de listas radicales en todos los distritos, mientras intenta construir su propia candidatura presidencial, aunque voces cercana a su entorno afirman que su intención es acompañar al Jefe de Gobierno de Ciudad de Buenos Aires en la dupla final.

El reloj sigue corriendo con plazos determinantes: diciembre para la definición del formato electoral respecto a desdoblamiento, internas abiertas e incorporación de minorías. Y marzo para los frutos de un escenario económico que predispone el humor social, pero fundamentalmente condiciona las características del tablero político.