La infantilización de la pobreza es un fenómeno que creció en la Argentina. En el primer semestre del año, el 56,2% de los chicos menores de 14 años no pudieron cubrir sus necesidades básicas. El número está muy por encima del dato general que subió a 40,1%.
En ese marco, la cifra superó el 50,9% que mostraban las estadísticas oficiales un año atrás y el 54,2% del segundo semestre de 2022. En el caso de la indigencia, los números indican que en el primer semestre alcanzó al 13,6% de los menores argentinos.
El nivel de pobreza que corresponde a la franja etaria de los adolescentes de entre 12 y 17 años, en el primer trimestre del 2023 el índice trepó al 59%, mientras que la indigencia alcanzó el 16%.
“La situación actual muestra razones de preocupación. Más de la mitad de las niñas y niños del país se encuentran en situación de pobreza. Un 13% viven en situación de pobreza extrema: en sus hogares los ingresos no alcanzan siquiera para acceder a los alimentos básicos para sobrevivir”, precisó el último informe de pobreza infantil de UNICEF.
“Cuando tomamos en cuenta otras dimensiones más allá de los ingresos, se observa que 7 de cada 10 niñas y niños son pobres (sea por ingresos o sea por estar privados en el ejercicio de al menos un derecho) y 3 de cada 10 son pobres en ambas dimensiones a la vez. Este es el núcleo más preocupante de la pobreza”, indica el documento.
En línea con el dato global de pobreza, los grupos de 15 a 29 años y de 30 a 64 años representan el 46,8% y el 35,4%, respectivamente, lo que muestra una aceleración de 3,5 y 3,4 puntos porcentuales respecto del período enero-junio 2022.









