La OMM advierte que El Niño podría alcanzar una intensidad excepcional hacia fines de 2026

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó sobre la posibilidad de que el fenómeno climático El Niño alcance niveles de intensidad sin precedentes hacia fines de 2026, con efectos que podrían extenderse durante 2027. La advertencia fue formulada por la secretaria general del organismo, la argentina Celeste Saulo, quien pidió a los gobiernos anticipar medidas para reducir los riesgos de sequías, inundaciones y otros eventos meteorológicos extremos.

Durante una conferencia de prensa en Ginebra, Saulo presentó las proyecciones del organismo junto con Tom Fletcher, responsable de asuntos humanitarios de las Naciones Unidas. Ambos señalaron la necesidad de coordinar acciones preventivas, especialmente en las regiones más expuestas a las consecuencias del fenómeno.



Según las estimaciones difundidas por la OMM, la anomalía de la temperatura superficial del mar en el Pacífico tropical podría alcanzar los 3,8 grados por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Se trata de una referencia al calentamiento del océano en la zona de desarrollo de El Niño, y no de un aumento equivalente de la temperatura media mundial.

Saulo advirtió que los valores proyectados superarían los registros utilizados habitualmente para comparar episodios anteriores. En ese sentido, recordó que los eventos más intensos del pasado alcanzaron anomalías cercanas a los tres grados y provocaron importantes consecuencias en distintas regiones del planeta.

Alerta por posibles impactos globales

Las proyecciones también fueron analizadas por el Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI), cuyos modelos estimaron una anomalía de hasta 3,5 grados en la región Niño 3.4 del Pacífico ecuatorial central.

Aunque las cifras difieren, ambos pronósticos coinciden en señalar un calentamiento oceánico excepcional durante el período en que El Niño podría alcanzar su máxima intensidad.

El fenómeno altera los patrones de circulación atmosférica y modifica las condiciones de temperatura y precipitaciones en diferentes partes del mundo. Entre sus posibles consecuencias se encuentran períodos de sequía, lluvias intensas e inundaciones, aunque los efectos varían según las características de cada región.

Desde Naciones Unidas insistieron en la importancia de actuar antes de que se agraven las consecuencias humanitarias. Saulo remarcó que, si bien no es posible impedir el desarrollo de El Niño, sí se pueden reducir sus efectos sobre la población mediante sistemas de alerta temprana y planes de prevención.

Por su parte, Fletcher advirtió sobre los riesgos para América Latina, África oriental y austral, Asia y las islas del Pacífico, donde el fenómeno podría agravar situaciones de vulnerabilidad ya existentes.

Preparación y asistencia a las regiones vulnerables

El organismo internacional señaló que algunos países necesitan reforzar sus medidas de prevención con anticipación. En Somalia, Etiopía y Kenia, por ejemplo, se planteó la necesidad de disponer de recursos antes de la llegada de lluvias intensas, mientras que en el sur de África se destacó la importancia de proteger la producción agrícola y la actividad ganadera.

En América Central, las acciones deberían orientarse a resguardar los medios de subsistencia, mientras que en Asia y el Pacífico se recomienda fortalecer la preparación frente a posibles sequías, inundaciones y ciclones.

El director del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), Felipe Costa, sostuvo que la vulnerabilidad no es igual en todos los territorios. Por ese motivo, consideró fundamental que las decisiones se basen en pronósticos específicos para cada país y contemplen los posibles efectos sobre sectores como la salud, la energía y la producción agropecuaria.

El Niño es un fenómeno natural que se presenta, generalmente, cada dos a siete años y se caracteriza por el calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Su evolución es monitoreada por organismos científicos internacionales, que actualizan periódicamente sus previsiones.

Las próximas semanas serán importantes para determinar la intensidad que finalmente alcanzará el episodio y precisar sus posibles consecuencias durante los últimos meses de 2026 y el transcurso del año siguiente.