La marcha del 24 tal vez marcó un quiebre

La masiva movilización del 24 de marzo por los 50 años del golpe de Estado, con una Plaza de Mayo desbordada como pocas veces, no fue solo un reclamo de memoria, verdad y justicia, sino también una protesta generalizada contra la gestión de Javier Milei, que el gobierno no esperaba y que dejó al Presidente en silencio, mientras su jefe de Gabinete daba una conferencia de prensa desopilante y Milei intentaba encubrir la derrota política adjudicándose un fallo judicial de Nueva York que en realidad validó la expropiación de YPF impulsada por Cristina Kirchner y Axel Kicillof.

La cantidad y composición de las manifestaciones del 24M impresionaron a la Casa Rosada, que reconoció en off que fue una salida a la calle de protesta generalizada contra su gestión. El gobierno, que había preparado un video de «memoria completa» sin impacto, se refugió en el silencio y respondió con la conferencia de prensa de Manuel Adorni, que Eduardo Aliverti describe como un «occiso político» rodeado de ministros con caras de película de Buñuel, mientras Javier Milei se limitó a twittear y delegar la gestión diaria en Karina.



Paralelamente, Milei intentó capitalizar el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York en el caso YPF, que ratificó que la Constitución argentina está por encima del estatuto de una empresa. Aliverti recuerda que ese argumento fue esgrimido por Axel Kicillof en 2012, durante el debate por la expropiación del 51% de YPF, y aprobado por el Congreso. «¿O sea que la independencia judicial tampoco existe allí, porque según Milei su paraíso liberal también se rige por las transas políticas y de sujeción a los dictados del otrora Imperio?», ironiza, y cuestiona cómo los defensores del gobierno justificarán que Cristina y Kicillof estaban en lo cierto.

Aliverti destaca la enorme participación juvenil en las marchas, no solo las minorías intensas sino «pibes y no tanto, sueltos o en agrupaciones inorgánicas, ajenos a los aparatos», que ya no son el electorado individualista que votó a Milei en 2023, sino que constatan el sufrimiento de sus familias, la falta de trabajo, el endeudamiento, la depresión y un «loquito puesto a Presidente» que habla de equilibrio fiscal mientras sus funcionarios son «más casta que nunca». La movilización, sugiere, podría marcar un punto de inflexión cultural.

Cita a María Pía López y Horacio González para señalar que el gobierno sabe que su transformación económica requiere una batalla cultural, y que en el campo popular muchas veces se desestima lo cultural como secundario, mientras las derechas más agresivas entienden que las permanencias se juegan en esa dimensión simbólica y material. La marcha del 24, concluye, tal vez abrió un nuevo ciclo. «Bienvenidos a esa Argentina que siempre, sin comillas, vuelve a descubrirnos que puede o podría deparar algo mejor»