La grieta no permite despedir artistas del carajo

Señor director:
La muerte de Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido bajo el seudónimo de Quino, volvió a mostrar las actuales miserias en la sociedad que nos toca vivir, donde todo se polariza y no hay tiempo para despedir a un artista argentino del carajo.
Sus históricas historietas, las cuales fueron confeccionadas hace décadas, parecen guardar una relación directa con el presente; donde la satirización empleada puede estar más vinculada a un costado de la grieta que del otro.
Este contexto, lamentablemente, lleva a que hoy un cincuenta por ciento de la población se niegue a despedir a una persona que hizo reír y pensar a la vez, como pocos pudieron hacerlo en el mundo de la gráfica.
Seguramente cada lector de estas líneas puede dar un nombre diferente que se destaque en el rubro donde Quino parecía ser el maestro del resto, pero a la larga todos coincidirán que lo realizado por este artista trasciende toda frontera etaria y social. Pese a esto, una buena parte de la población, en desmedro de su cultura general, prefieren mirar con bronca a quienes hoy lamentamos la partida del creador de Mafalda; esa niña que con “sus reflexiones” podía bajar línea política a un gran espectro de la sociedad de ese entonces.
Los argentinos deberíamos ser un poco más inteligentes y empezar a defender a determinadas expresiones culturales del país, sin tener presente su ideología política. Si el artista es bueno, es bueno y punto.
Por otro lado y para no confundir a nadie, los “artistas” que alguna vez tuvieron simpatía por un gobierno no democrático, esos sí merecen el repudio generalizado de la población. Lo que las urnas decidan está bien y cuando un artista es bueno, vale la pena recordarlo entre todos. Así nos unimos aunque sea un ratito como sociedad.
Ezequiel Gradizuela

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